El principal exportador mundial de carne vacuna comienza a mostrar señales de un cambio de escenario, con precios del ganado que alcanzan los US$ 5,30 por kilo carcasa, una menor disponibilidad de hacienda y expectativas de una caída de hasta el 18% en la faena durante el próximo año.
Desde la feria SIAL de París, Martín Olaverry, en una cobertura especial para Valor Agro, analizó las variables que están modificando la participación de Brasil en el mercado internacional y las posibles repercusiones para el Mercosur.
Brasil, el mayor proveedor mundial de carne vacuna, comienza a enfrentar una combinación de factores que podrían modificar su posicionamiento comercial durante los próximos meses. La valorización del ganado, el fortalecimiento del real frente al dólar, una menor oferta de animales y el crecimiento del consumo interno están reduciendo la agresividad exportadora que caracterizó al país en distintos momentos del año.
Olaverry señaló que las conversaciones mantenidas con operadores brasileños reflejan un escenario de fuerte valorización de la hacienda. Actualmente, las referencias para el novillo se aproximan a los US$ 5,30 por kilo carcasa, con valores cercanos a los 400 reales por arroba, de acuerdo con las referencias comerciales recogidas durante la exposición.
“Estamos en precios históricamente altos hoy en Brasil para el ganado”, expresó Olaverry, quien explicó que este comportamiento responde tanto al incremento de las cotizaciones en moneda local como al fortalecimiento del real frente al dólar.
A estas variables se suma la incertidumbre política vinculada a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo 25 de octubre, cuyo resultado podría incidir en la evolución cambiaria y, por consiguiente, en la competitividad internacional de la carne brasileña.
Otro elemento que comienza a modificar el escenario es la menor disponibilidad de ganado para faena y el mayor dinamismo del consumo doméstico. Según explicó el periodista, algunas medidas adoptadas en Brasil contribuyeron a fortalecer la demanda interna, llevando a determinadas empresas frigoríficas a destinar una mayor proporción de su producción al mercado local.
“Brasil no está tan agresivo como sí lo ha estado en otros momentos y ha generado una baja en el precio de la carne”, sostuvo, haciendo referencia al impacto que históricamente tuvo la elevada oferta brasileña sobre las cotizaciones internacionales.
La perspectiva de producción para 2027 es otro de los factores que genera atención entre los operadores internacionales. Olaverry indicó que, después de un primer semestre relativamente estable, la faena brasileña comenzó a registrar una disminución estimada de entre 5% y 7% durante la segunda mitad del año.
Incluso, algunos exportadores regionales consultados en París manejan proyecciones de una contracción cercana al 18% para 2027, en un contexto de creciente retención de vientres y recomposición del rodeo bovino. Se trata de estimaciones sectoriales que todavía deberán confirmarse con la evolución productiva.
“Hay una fase de retención clara por parte de los productores. Brasil va a tener menos oferta también en ese sentido”, explicó. Esta situación adquiere especial relevancia porque coincide con expectativas de menor producción en otros países del Mercosur, como Argentina y Uruguay, lo que podría limitar la disponibilidad regional de carne vacuna y contribuir a sostener las cotizaciones internacionales.
China y Europa, dos mercados que condicionan la estrategia brasileña
En materia comercial, uno de los principales focos de atención está puesto en China. Para 2027, Brasil contará con una cuota de aproximadamente 1,128 millones de toneladas, en el marco del sistema de salvaguardias aplicado por el país asiático. La preocupación del sector frigorífico brasileño es que ese volumen pueda agotarse durante los primeros meses del año, como ocurrió con la cuota de 2026, completada a finales de septiembre.
Olaverry comentó que, durante la feria, operadores de la industria brasileña señalaron la intención de coordinar un mecanismo de distribución de los volúmenes exportables para evitar una concentración excesiva de embarques al inicio del año. Sin embargo, advirtió que alcanzar un consenso entre las empresas resulta complejo.
De mantenerse el esquema de asignación por orden de ingreso, Brasil podría concentrar una fuerte actividad comercial hacia China en los primeros meses de 2027, circunstancia que también estaría estimulando actualmente la demanda de hacienda para producir carne destinada a ese mercado.
Esta estrategia podría tener consecuencias sobre la disponibilidad brasileña para otros destinos. “Hay que ver también cómo se mueve Brasil en Estados Unidos, porque si Brasil apunta mucho hacia China, probablemente pueda dejar un espacio o no estar tan agresivo en el mercado americano”, sostuvo Olaverry.
Una eventual menor presión comercial brasileña en Estados Unidos podría abrir oportunidades para otros exportadores regionales, incluido Paraguay.

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