La campaña de soja 2026/27 avanza a un ritmo importante en la Región Oriental del Paraguay, con alrededor del 90% o más del área prevista ya implantada. Las buenas condiciones para las labores permitieron acelerar los trabajos y llegar con buena parte de la superficie sembrada antes de un período en el que la atención de los productores comienza a concentrarse en el comportamiento climático y los posibles efectos de El Niño.

Klaus Escher, integrante de la Comisión Directiva de la Asociación de Productores de Soja (APS), explicó en Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM que el escenario permitió avanzar rápidamente con la implantación. “Estamos bien avanzados. El tiempo se prestó y, en líneas generales, estamos alrededor del 90% o más plantado ya de soja para esta campaña”, señaló.

Si bien durante algunos momentos se registraron temperaturas bajas, incluso próximas a los 9 °C en determinadas zonas productivas, Escher aseguró que hasta el momento no observa impactos significativos sobre el desarrollo inicial de los cultivos. “A mi entender no influyó en el crecimiento y en la evolución de la planta. Yo veo con buenos ojos”, afirmó.

El rápido avance de los trabajos también responde a la intención de ganar tiempo frente a un escenario climático que mantiene en alerta al sector.

Escher advirtió que eventuales períodos de lluvias frecuentes asociados a El Niño podrían reducir las ventanas disponibles para realizar trabajos en el campo. “Lo importante para nosotros es que, si seriamente viene El Niño y nos atrasa después en el plantío, porque ahora lo aceleramos, entonces va a ser fea la cosa”, expresó.

La preocupación no pasa únicamente por la cantidad de precipitaciones, sino también por sus posibles efectos sobre el manejo sanitario. Una mayor frecuencia de lluvias puede reducir los períodos disponibles para realizar aplicaciones y elevar la necesidad de contar con mayor capacidad operativa para responder rápidamente ante la aparición de enfermedades.

Escher indicó que, ante ese escenario, muchos productores ya preparan pulverizadoras, reservorios y disponibilidad de agua cerca de las áreas de producción. “Cuando hay algún hongo o alguna cuestión en el plantío, ya hay que entrar. No hay más tiempo para ir a buscar agua, porque va a venir la próxima lluvia. En ese caso las máquinas están preparadas con los reservorios y el agua cerca de las plantaciones”, explicó.

Para esta campaña, la APS mantiene una referencia de aproximadamente 3,4 millones de hectáreas de soja, con escaso margen para una expansión significativa de la superficie. Según Escher, el crecimiento de la producción deberá venir principalmente por el lado tecnológico y por una mejora de los rendimientos. “La superficie creo que no va a variar. Lo que nosotros podemos todavía hacer es trabajar más tecnológicamente y con eso tener un rendimiento mejor”, sostuvo.

Los combustibles en el centro de los costos

En cuanto a los costos, señaló que el punto de referencia utilizado por los productores se ubica actualmente entre 2.000 y 2.200 kilos de soja por hectárea, aunque la ecuación puede cambiar considerablemente dependiendo de si el productor trabaja sobre tierra propia o arrendada. “Por línea general tenemos entre 2.000 y 2.200 kilos. Ahora, la cuestión del alquiler varía muchísimo de arriba para abajo”, comentó.

Escher reconoció que los valores de arrendamiento continúan siendo uno de los componentes que más presionan sobre la rentabilidad. “A veces, escuchando los números de alquiler que cobran, yo digo que no se puede ni salir con eso”, afirmó.

A ese escenario se suma el comportamiento del combustible, un insumo transversal a prácticamente toda la operación agrícola. Escher señaló que el incremento registrado en el precio del gasoil impacta directamente sobre las labores de campo y termina reduciendo el margen del productor.

“Lo que más se necesita en el campo, en el plantío y en toda la cadena de producción, aparte de los insumos, es la máquina. Y la máquina consume combustible. Cuando el combustible sube mil guaraníes por litro, claro que golpea, porque son todas cosas que salen de nuestra ganancia”, expresó.

Con gran parte de la soja ya implantada, la campaña ingresa ahora en una etapa en la que el resultado dependerá menos del ritmo de siembra y cada vez más del comportamiento del clima, el manejo sanitario y la capacidad de los productores de contener una estructura de costos que continúa condicionando los márgenes del negocio agrícola.