El resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil dejó a Flávio Bolsonaro por delante del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva y abrió un nuevo escenario político para el principal productor agropecuario de la región. Desde la Confederación da Agricultura e Pecuária do Brasil (CNA), una de las principales organizaciones representativas del campo brasileño, observan el resultado como una señal relevante para el sector productivo y esperan cambios en la política económica, la seguridad jurídica y las relaciones comerciales si Bolsonaro finalmente se impone en el balotaje.
Con el 99,99% de las urnas escrutadas, Flávio Bolsonaro obtuvo 56.104.268 votos, equivalentes al 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula alcanzó 53.876.617 votos, el 45,16%, de acuerdo con datos oficiales del Tribunal Superior Electoral (TSE). Ambos volverán a enfrentarse en la segunda vuelta prevista para el próximo 25 de octubre.
En conversación con Valor Agregado, Gedeão Pereira, vicepresidente de la CNA y productor de Río Grande do Sul, señaló que el resultado fue recibido con atención dentro del sector agropecuario, en un contexto en el que una parte importante del agro brasileño mantiene fuertes diferencias con la administración de Lula.
Pereira puso especialmente el foco en la situación económica de Brasil, el elevado costo financiero y el nivel de endeudamiento que enfrenta una parte del sector agropecuario. Según explicó, la combinación de tasas de interés elevadas y dificultades para acceder a financiamiento competitivo viene condicionando las inversiones y la rentabilidad de los productores.
Endeudamiento, tasas de interés y seguridad jurídica
“Hoy estamos con mucha dificultad en el país”, afirmó. El dirigente sostuvo que el endeudamiento dentro del agro brasileño es elevado y cuestionó que una proporción importante de los recursos anunciados dentro de los planes agrícolas termine llegando al productor a tasas de mercado. A su criterio, uno de los principales desafíos del próximo gobierno será avanzar en una corrección fiscal que permita generar condiciones para reducir las tasas de interés.
Dentro de ese escenario, Pereira considera que una eventual administración de Flávio Bolsonaro podría generar una relación diferente con el sector agropecuario. Entre los puntos que destacó aparecen una mayor previsibilidad para las inversiones, seguridad jurídica y el desarrollo de infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento de la producción brasileña, principalmente en las regiones del centro-oeste y norte del país.
La relación comercial con Estados Unidos también aparece entre las expectativas. El vicepresidente de la CNA señaló que una eventual afinidad política entre Bolsonaro y Donald Trump podría mejorar el diálogo bilateral, aunque aclaró que cada país continuará defendiendo sus propios intereses productivos. Para Pereira, más allá del relacionamiento político, la principal fortaleza de Brasil continúa siendo la competitividad internacional de su agricultura y ganadería.
En ese sentido, sostuvo que la estrategia brasileña deberá continuar apuntando a una fuerte diversificación de destinos. “Tenemos que tener una diversificación muy fuerte de mercados, llegar a todos los mercados del mundo posibles, porque si se cierra una puerta por acá, hay que abrir otra por allá”, expresó. China continuará siendo fundamental, reconoció, pero consideró necesario reducir la dependencia de mercados individuales.
Mercosur y una agenda de mayor apertura comercial
Otro punto que podría ganar espacio en un eventual cambio de gobierno es el Mercosur. Pereira aseguró que las organizaciones rurales de la región vienen reclamando una mayor integración y flexibilidad comercial dentro del bloque. A su entender, una mayor afinidad entre los gobiernos de Brasil, Argentina y Paraguay podría favorecer discusiones relacionadas con apertura de mercados, circulación comercial e integración regional.
“Creo que podemos sacar frutos muy importantes para el avance del Mercosur”, afirmó. Para el dirigente, el bloque todavía funciona principalmente como una alianza aduanera y tiene margen para profundizar significativamente la integración entre sus miembros.
De todas formas, Pereira remarcó que el resultado definitivo todavía dependerá de la segunda vuelta. Para el agro brasileño, aseguró, el próximo gobierno deberá enfrentar desafíos que van más allá de la orientación política: endeudamiento del sector, tasas de interés elevadas, infraestructura, competitividad, acceso a mercados y condiciones que permitan recuperar inversiones.
La primera vuelta dejó, sin embargo, una señal clara. Flávio Bolsonaro llegó al balotaje con una ventaja de casi dos puntos porcentuales sobre Lula y el sector agropecuario brasileño comienza a analizar qué efectos podría generar un eventual cambio de gobierno sobre una actividad que tiene a Brasil entre los principales productores y exportadores de alimentos del mundo.

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