La chía paraguaya se encamina hacia una nueva campaña con perspectivas todavía favorables para el productor, aunque dentro de un escenario internacional más desafiante, marcado por una mayor oferta global, nuevos países ampliando su producción y una presión sobre los precios.

Ramón Fariña, vicepresidente de Capachía, explicó en Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM que, pese al ajuste observado en las cotizaciones, la chía continúa ofreciendo números positivos.

Con los valores actuales, estimó que el cultivo puede generar ingresos del orden de US$ 500 por hectárea frente a un costo aproximado de US$ 220 por hectárea, aunque aclaró que los resultados varían según región, condiciones productivas y rendimiento. “Sigue siendo un negocio interesante para el productor”, afirmó Fariña.

Esa rentabilidad explica, en buena medida, el fuerte crecimiento registrado en superficie durante los últimos años y las expectativas de que Paraguay vuelva a ampliar el área en la próxima zafra.

Las proyecciones de Capachía apuntan a una superficie cercana a las 300.000 hectáreas, frente a las más de 220.000 hectáreas estimadas para la campaña anterior. Sin embargo, el crecimiento llega en un momento en que la industria comienza a observar con mayor atención el equilibrio entre producción y consumo internacional.

La demanda mundial de chía se ubicaría actualmente alrededor de las 130.000 toneladas anuales, con un crecimiento estimado de entre 15% y 20% por año. El desafío es que, por primera vez en aproximadamente una década, la oferta disponible podría alcanzar a cubrir esa demanda e incluso dejar algún remanente, un escenario que todavía debe confirmarse a medida que avance la comercialización de la zafra.

Según detalló Fariña, ese mayor volumen ya empieza a reflejarse en los precios. “Mientras en campañas anteriores el productor recibió normalmente entre US$ 1.400 y US$ 1.700 por tonelada, dependiendo del tipo y calidad del producto, actualmente las referencias se encuentran aproximadamente entre US$ 1.200 y US$ 1.400 por tonelada”, apuntó.

Para Fariña, la corrección obliga a cuidar especialmente cualquier expansión acelerada de la producción.

A esa situación se suma una competencia internacional cada vez mayor. Bolivia incrementó nuevamente su superficie, Brasil viene expandiendo su producción desde hace varios años e India aparece como otro origen en crecimiento. Argentina también permanece dentro del grupo de proveedores relevantes. “El mercado internacional va teniendo más opciones cada año”, señaló Fariña.

Paraguay mantiene, no obstante, una posición diferencial. Actualmente responde por aproximadamente el 65% de la chía consumida a nivel mundial y continúa siendo considerado por los compradores como un origen validado y confiable. Pero esa condición, según Fariña, debe sostenerse con competitividad de precios, calidad y capacidad de lectura del mercado.

Por ese motivo, desde Capachía plantean avanzar hacia una etapa de mayor consolidación de la industria, con datos más precisos sobre superficie, producción estimada y demanda internacional. “Tenemos espacio para crecer, pero lo tenemos que hacer con información”, sostuvo Fariña.

La mirada para la próxima campaña, por lo tanto, combina oportunidades productivas y márgenes todavía atractivos con una señal clara: el negocio de la chía sigue teniendo potencial, pero el crecimiento deberá ser cada vez más ordenado para evitar que una sobreoferta termine afectando la rentabilidad de toda la cadena.