La pista de la Expo Nacional Braford dejó un mensaje claro sobre el momento que atraviesa la raza: un punto de inflexión entre haber alcanzado la calidad genética y el desafío de transformarla en volumen productivo. "La industria pide carne Braford, está siendo muy solicitada, pero nos falta volumen", sintetizó el jurado Mustafá Yambay.
Durante años, el trabajo de selección en la raza apuntó a construir animales capaces de producir carne de calidad en condiciones reales. Hoy, según Yambay, ese objetivo está cumplido. Lo que aparece ahora es una nueva exigencia: escalar la producción.
"La genética está, los animales están, ahora el desafío es multiplicar ese mejoramiento en los rodeos comerciales", planteó, marcando un cambio de etapa para el Braford. No se trata solo de producir buenos reproductores, sino de lograr que esa genética llegue al campo, se reproduzca y se traduzca en más kilos de carne.
Uno de los aspectos más valorados por el jurado fue la funcionalidad de los animales observados. Una pista que dejó atrás los excesos y mostró ejemplares pensados para producir. "No hay kilos de más ni sobre preparación", remarcó, destacando estructuras correctas, buena movilidad, equilibrio y eficiencia.
El concepto fue claro: animales que caminan, que comen, que convierten y que producen. Tanto en machos como en hembras, el denominador común fue la búsqueda de eficiencia biológica.
El rol de las hembras en el sistema productivo atravesó todo el análisis. "Hoy no solo buscamos producir carne de calidad, sino empezar a producir esa carne a partir de su descendencia", explicó Yambay. La precocidad reproductiva, el frame intermedio y la capacidad de sostener crecimiento sin perder funcionalidad aparecen como variables clave.
Los animales que se preñan temprano, que crían sin inconvenientes y que vuelven rápidamente al servicio representan el modelo que empieza a consolidarse en la raza.
Otro aspecto destacado fue la capacidad del Braford de combinar producción con características raciales bien definidas. "Encontramos animales con gran capacidad de producción de carne sin sacrificar sus características sexuales secundarias", señaló el jurado.
Cuellos finos, cabezas femeninas, estructuras correctas, pero al mismo tiempo volumen, profundidad y capacidad carnicera. Una síntesis que no siempre es fácil de lograr y que hoy aparece como uno de los grandes activos del Braford.
El mensaje final de Yambay fue estratégico: la raza creció, la genética está consolidada y la pista lo confirma. Pero el desafío ya no es demostrar calidad, sino producir más. "Estos animales tienen que ser responsables de llevar ese mejoramiento a los rodeos comerciales", insistió, dejando en claro que el verdadero impacto no está en la pista, sino en el campo.
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