Medir mejor, anticipar desvíos y conocer con precisión dónde se está destinando el dinero puede traducirse en mejoras de entre 5% y 8% en determinados procesos de una empresa agropecuaria. Así lo señaló Rubén Martínez, gerente Comercial de Albor Paraguay, durante una nueva edición de Plan Técnico.
Martínez explicó que las mejoras observadas entre empresas que incorporaron herramientas de gestión están vinculadas principalmente al mayor control de inventarios, insumos, servicios, fletes y facturación, así como a la posibilidad de detectar desvíos antes de que terminen impactando sobre el resultado final.
“Notamos mejoras de 5%, 7% y hasta 8%, evitando desvíos y anticipándonos a los desvíos”, afirmó. Como ejemplo mencionó situaciones vinculadas a aplicaciones agrícolas por encima de lo planificado, diferencias de inventario o incluso servicios que pueden intentar facturarse más de una vez.
Para Albor, uno de los principales problemas que encuentran al ingresar a una empresa es que muchas veces el productor sabe cuánto dinero desembolsa durante el mes, pero no logra identificar con suficiente precisión hacia dónde se dirige. Alejandra Duarte explicó que el primer paso es separar los costos directamente vinculados a la producción de aquellos relacionados con la estructura general del establecimiento.
En ganadería, esto permite asignar costos específicos a suplementación, sanidad, alimentación y diferentes categorías animales, para posteriormente conocer cuánto cuesta producir un ternero, recriarlo o generar un kilogramo adicional de carne. Incluso, con la identificación individual, el análisis puede llegar hasta cada animal.
Martínez señaló además que el actual escenario favorable para el negocio ganadero puede esconder ineficiencias. Un buen precio de la hacienda puede generar ingresos y márgenes positivos aun cuando determinados procesos internos tengan posibilidades importantes de mejora.
“Cuando todo viene bien se pueden esconder cosas que no se están haciendo correctamente, pero como los precios son buenos igual entra plata al negocio”, sostuvo. Por eso consideró que un momento favorable del mercado también debe ser aprovechado para ordenar la empresa, identificar fugas y prepararse para escenarios menos positivos.
El sistema permite diferenciar cuánto del resultado proviene de una mejora productiva y cuánto responde simplemente a una valorización del ganado por condiciones de mercado. De esa manera, el empresario puede conocer si está obteniendo mejores resultados porque produjo más kilos o terneros, o porque aumentó el precio de sus existencias.
El desafío, concluyeron, es dejar de utilizar la información únicamente como registro histórico y convertirla en una herramienta permanente de decisión. Controlar durante todo el ciclo productivo, y no recién al cierre de la campaña, permite corregir desvíos cuando todavía existe margen para hacerlo.

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