La incorporación de tecnología y el avance hacia una ganadería más intensiva exigen preparar al personal para transformar las inversiones en resultados productivos y económicos. Carlos Osorio, director de Granos & Nutrición, advirtió que uno de los principales desafíos de los establecimientos está en la distancia entre las decisiones que toman sus responsables y la ejecución diaria en el campo.

Durante el capítulo 5 de Plan Técnico, explicó que los mejores precios del ganado estimulan la búsqueda de estrategias para producir más terneros, acelerar la recría y aumentar los kilos de terminación. “Los productores están mucho más abiertos”, afirmó, y señaló que el mayor valor de los animales favorece las consultas y la disposición a incorporar herramientas nutricionales.

Sin embargo, sostuvo que una estrategia puede ser viable en los números y encontrar dificultades al momento de aplicarse. Según explicó, muchas decisiones se acuerdan con el propietario o el gerente, mientras que quienes deben llevarlas adelante todavía necesitan capacitación. “Quien está en la punta, trabajando día a día en la ejecución, muchas veces son personas que todavía no están preparadas”, expresó.

El inicio de un programa de suplementación muestra ese cambio. Un establecimiento que antes no utilizaba esta herramienta debe organizar el suministro de alimento, disponer de bateas y sostener una rutina que, dependiendo de la estrategia, también incluye los fines de semana. “Son cambios que las personas que están día a día ahí tienen que estar entendiendo y, más que eso, involucradas en la estrategia”, remarcó.

“La mayor parte de los resultados no llegan por ese tema de la mala ejecución”, sostuvo Osorio. En su evaluación, contar con productos adecuados y animales con potencial no garantiza alcanzar los objetivos si existen fallas en los distintos componentes del sistema, desde la alimentación hasta la sanidad y la reproducción.

Para explicar ese punto, mencionó que cada tecnología requiere cumplir determinados procedimientos. “La IATF es una tecnología fantástica, pero tiene su proceso. La nutrición, fantástico, tiene su proceso”, afirmó. Advirtió que las fallas en esas etapas pueden generar “resultados inferiores a lo programado”, aun cuando la decisión inicial haya sido correcta.

Por eso, planteó que el asesoramiento debe alcanzar tanto a los responsables de definir la inversión como al equipo que trabaja con los animales. “Después, entrenar y estar siempre evaluando si las estrategias están siendo ejecutadas. Ese es el punto clave”, señaló. El seguimiento permite comprobar cómo se está aplicando el programa y corregir dificultades durante su implementación.

La capacitación también debe explicar el propósito de las tareas y el cambio que representan para el establecimiento. Osorio identificó una combinación de factores detrás de los problemas de ejecución: “Un poco falta de conocimiento, falta de capacitación y falta de entendimiento de por qué”. Consideró que sumar responsabilidades sin trabajar esos aspectos puede dificultar la participación del personal.

En ese proceso, también propuso evaluar incentivos vinculados con los resultados. “Esta persona tiene que dar un paso adelante en relación a lo que estaba haciendo antes”, expresó. Aclaró que cada establecimiento debe analizar cómo reconocer las nuevas responsabilidades, de acuerdo con su realidad y con los objetivos definidos para el sistema productivo.

El destete precoz es uno de los ejemplos donde esa preparación resulta especialmente importante. Explicó que una persona que nunca trabajó con terneros destetados necesita aprender las rutinas de alimentación y reconocer posibles problemas sanitarios. “Hay que entrenar y hay que estar todos los días”, sostuvo, al destacar la coordinación entre propietarios, gerentes, trabajadores y proveedores.

Osorio también recomendó identificar dentro del equipo a quienes muestran mayor disposición para acompañar los cambios. “Tenés que trabajar con las personas que están aceptando más tu idea y estas son las que van a multiplicar tu idea”, indicó. Según explicó, esa elección y el acompañamiento técnico pueden influir en la adaptación del establecimiento a una nueva estrategia.

Para el entrevistado, el escenario ganadero ofrece oportunidades, pero aprovecharlas exige sostener el trabajo en el tiempo. “Ahora tengo que implementar esta decisión de una forma adecuada, buena y constante”, resumió. La posibilidad de producir más terneros y más kilos depende, en buena medida, de que la planificación se convierta en una ejecución consistente dentro del campo.