El mercado de reposición en el norte de la región Oriental mantiene una demanda firme y expectativas favorables para el último tramo del año, pero las intensas precipitaciones están condicionando las operaciones comerciales y, principalmente, el movimiento de hacienda, explicó Ricardo Paiva, propietario de Corral del Norte, quien advirtió que las dificultades logísticas y el comportamiento del tipo de cambio son actualmente dos de los principales factores que inciden en el negocio.
En conversación con Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM, Paiva explicó que la zona norte de Concepción atravesó un invierno favorable desde el punto de vista productivo, con buenas condiciones para los campos. Sin embargo, el ingreso de la primavera estuvo acompañado de importantes precipitaciones, con registros superiores a 300 milímetros en menos de diez días en algunas zonas del departamento, situación que comenzó a limitar el dinamismo comercial.
El empresario indicó que, antes de las lluvias, el mercado de invernada empezaba a recuperar movimiento, con referencias de G. 24.000 a G. 24.500 por kilo para los machos y valores de entre G. 23.000 y G. 23.500 para las hembras. No obstante, las condiciones climáticas volvieron a frenar parte de las operaciones, especialmente por las dificultades para concretar los embarques.
“Cuando empezaba a ponerse dinámico el mercado de la invernada, cayeron todas estas precipitaciones y eso volvió a frenar el negocio. Vos vendés el animal, pero no podés embarcar, o el comprador no puede recibir”, explicó Paiva.
De acuerdo con el propietario de Corral del Norte, una parte importante de la demanda de terneros procedentes de Concepción, San Pedro y Amambay se concentra en los grandes establecimientos de invernada de Alto Paraguay y Boquerón. Sin embargo, las condiciones de los caminos y las perspectivas de nuevas lluvias están llevando a los compradores a evaluar cuidadosamente sus operaciones.
“Hay una voracidad del mercado por adquirir terneros. Existe esa intención de comprar, pero no se puede trabajar por las precipitaciones y las dificultades que genera el clima”, sostuvo.
Paiva consideró que todavía existe espacio para que la reposición mantenga valores firmes, impulsada por el buen momento de los precios de la hacienda gorda de exportación. Sin embargo, aclaró que una eventual recuperación adicional dependerá de la evolución climática y del comportamiento del dólar frente al guaraní.
En ese sentido, explicó que los establecimientos con mejores condiciones de acceso y posibilidades de movilizar hacienda tendrán una ventaja comercial importante durante los próximos meses. Al mismo tiempo, señaló que muchos compradores del Chaco no pueden adquirir animales y mantenerlos durante períodos prolongados en los campos de origen, debido a la incertidumbre sobre las condiciones para trasladarlos.
Escasez de toretones y presión del tipo de cambio
Respecto a las categorías más desarrolladas, Paiva destacó que existe una oferta limitada de toretones y machos de entre 350 y 400 kilos, luego de las compras realizadas por establecimientos de confinamiento y por la propia industria frigorífica.
Explicó que esta categoría no suele tener una presencia significativa en el mercado paraguayo, donde predomina la comercialización de desmamantes machos y hembras. Generalmente, los productores que disponen de animales más pesados prefieren llevarlos hasta la terminación, salvo que enfrenten dificultades productivas o de disponibilidad de campo.
Por otra parte, el empresario señaló que la caída del dólar frente al guaraní está generando un desajuste económico para los invernadores que comercializan su hacienda gorda en moneda estadounidense, pero deben adquirir la reposición en guaraníes. Consideró que una mayor utilización del dólar en las operaciones de compraventa de invernada podría contribuir a equilibrar la relación entre ambas categorías.
Finalmente, Paiva sostuvo que todavía es prematuro anticipar si durante 2027 habrá una mayor o menor disponibilidad de animales para reposición. A su criterio, el comportamiento de las precipitaciones durante los próximos dos o tres meses será determinante para las decisiones comerciales y productivas, especialmente ante la posibilidad de que algunas zonas queden con dificultades de acceso o exceso de agua en los campos.
“Tenemos que ver cómo se va cerrando el año. Estos dos o tres meses van a ser cruciales para determinar si tendremos una oferta mayor, igual o menor. El clima puede incidir directamente en la producción y en los porcentajes de marcación”, concluyó.

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