Una empresa agropecuaria puede alcanzar buenos resultados productivos y, aun así, enfrentar dificultades económicas por falta de control sobre sus costos, inversiones y gastos operativos. Cristhian Handoztok, gerente comercial de Albor para Latinoamérica, advirtió que uno de los principales desafíos de los productores es transformar la eficiencia productiva en rentabilidad, mediante una gestión ordenada de los recursos y una mejor toma de decisiones.

Producir más kilos de carne, mejorar los indicadores reproductivos o aumentar los rendimientos agrícolas no siempre garantiza una mayor rentabilidad. En muchos establecimientos agropecuarios, el principal desafío no está únicamente en producir mejor, sino en administrar correctamente los recursos, identificar pérdidas económicas y conocer con precisión cuánto cuesta generar cada unidad de producción.

Durante una entrevista con Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM, Handoztok, señaló que existe una problemática recurrente entre empresas agrícolas y ganaderas que, pese a contar con buenos niveles productivos, encuentran dificultades para determinar dónde se generan sus resultados económicos.

“Muchas veces nos vienen a buscar productores que hacen muy bien lo que hacen. Están acostumbrados a producir, ya sea agrícolas o ganaderos, pero después se miran el bolsillo y dicen: ¿dónde está la plata?”, expresó.

El ejecutivo explicó que una de las principales debilidades está relacionada con el desconocimiento de los costos reales de producción, la falta de planificación financiera y las dificultades para controlar las diferentes operaciones que se desarrollan dentro de un establecimiento. “Saben muy bien producir, pero cuando les preguntás cuánto les cuesta producir un kilo de carne, ahí ya la dudan”, ejemplificó Handoztok, al destacar la importancia de integrar la información productiva con los registros económicos y financieros.

¿Dónde se pierde dinero en una empresa agropecuaria? Uno de los principales puntos identificados está relacionado con la compra y administración de insumos, especialmente en establecimientos de gran escala, donde se manejan importantes volúmenes de productos veterinarios, fertilizantes, combustibles y otros recursos necesarios para la producción.

Según Handoztok, muchas empresas realizan compras a diferentes proveedores sin contar con un seguimiento integral de lo adquirido, de los productos efectivamente recibidos, de las facturas pendientes o de las existencias disponibles. Estas situaciones pueden generar gastos innecesarios, compras duplicadas y dificultades para planificar las necesidades futuras.

En este escenario, las herramientas de gestión permiten ordenar la información y cruzar los trabajos previstos para los próximos meses con los insumos disponibles, identificando anticipadamente qué recursos serán necesarios y evitando posibles ineficiencias. “Un sistema integral como Albor te permite realmente tener un control de lo que compraste, lo que te entregaron, lo que está pendiente que te entreguen, lo que te están facturando y, sobre todo, también lo que te va a faltar”, indicó.

Otro aspecto relevante está vinculado con los costos comerciales y logísticos. El ejecutivo advirtió que los gastos asociados a los contratos de venta, la comercialización y especialmente los fletes pueden representar importantes salidas de dinero cuando no existe un seguimiento adecuado. “En fletes es terrible la plata que se va”, sostuvo, remarcando que un mayor control de estas operaciones permite detectar posibles pérdidas y mejorar la administración de los recursos.

La rentabilidad se construye con una mejora continua. Consultado sobre cuánto puede mejorar económicamente una empresa que incorpora herramientas de gestión, Handoztok aclaró que no existe un porcentaje general aplicable a todos los establecimientos, debido a que los resultados dependen del nivel de organización y de las dificultades particulares de cada operación.

Sin embargo, destacó que la experiencia demuestra que las mejoras se producen progresivamente. En una primera etapa, las empresas suelen resolver problemas básicos relacionados con el control de existencias, las cuentas por pagar, los vencimientos y la organización financiera. Posteriormente, pueden avanzar hacia una planificación más precisa y un análisis profundo de sus indicadores económicos. “A medida que van pasando los años, que van pasando las campañas, se van dando cuenta de que esto ya lo arreglaron y ahora vamos por otro proceso, por otro proceso. Así van evolucionando los cambios”, explicó.

En este proceso, la digitalización adquiere un papel fundamental, ya que permite reunir información que muchas veces se encuentra dispersa en diferentes aplicaciones, registros administrativos y plataformas productivas.

Handoztok señaló que la integración de estos datos facilita una visión más completa del negocio, contribuyendo a que las decisiones no dependan únicamente de la experiencia productiva, sino también de información económica y financiera actualizada.

Además, indicó que el interés creciente por herramientas de inteligencia artificial está impulsando a más empresas a ordenar y digitalizar sus procesos, aunque remarcó que el primer paso sigue siendo contar con información confiable y correctamente organizada.

Para el ejecutivo, el verdadero potencial de la gestión está en convertir la información del establecimiento en decisiones que permitan controlar mejor los gastos, anticipar necesidades y reducir pérdidas económicas.

De esta manera, el desafío de las empresas agropecuarias no se limita a incrementar la producción, sino también a lograr que cada kilogramo de carne o tonelada de grano producida represente un resultado económico favorable, a partir de una administración más eficiente del dinero y de los recursos disponibles.