El negocio del confinamiento en Paraguay mantiene perspectivas favorables por los elevados precios de la hacienda gorda, una demanda internacional sostenida y mejoras en la eficiencia alimenticia. Sin embargo, la caída del dólar y los altos valores de la reposición generan incertidumbre sobre la rentabilidad final de los establecimientos y condicionan las decisiones de crecimiento para el próximo año.

Luis Soljancic, presidente de la Asociación Paraguaya de Criadores de Nelore (APCN) y productor ganadero, señaló en entrevista con Valor Agro, durante la Expo Amambay, que el sector atraviesa un escenario particular: mientras los precios del ganado alcanzan niveles históricos en dólares, la conversión de esos ingresos a guaraníes reduce el poder de compra de las empresas ganaderas.

“Estamos con muy buenos precios de venta. Lastimosamente, tenemos un dólar que no está encontrando su piso”, expresó el productor, quien reconoció que el comportamiento del tipo de cambio es actualmente una de sus principales preocupaciones.

Explicó que una parte importante de los costos de producción y de la estructura operativa de los establecimientos se paga en moneda nacional, mientras que la comercialización del ganado gordo se realiza en dólares. Por lo tanto, cada caída de la cotización estadounidense significa recibir menos guaraníes por los mismos kilos de carne vendidos.

“Nosotros producimos kilos, vendemos en dólares y necesitamos convertir esos dólares en guaraníes para poder pagar nuestros insumos y los costos que tenemos. Ahí es donde nos encontramos con un gran problema”, afirmó.

Como referencia, mencionó que el dólar pasó de aproximadamente G. 5.900 a G. 5.700 en apenas un mes, profundizando la preocupación de los productores.

La reposición complica la ecuación del confinamiento

Otro factor que genera incertidumbre es la relación entre los precios de compra de la reposición y los valores de venta de la hacienda terminada. Soljancic explicó que, mientras el ganado gordo se negocia en dólares, gran parte de los animales destinados al engorde se adquiere en guaraníes, lo que introduce un riesgo adicional durante el ciclo productivo.

“Compramos esa reposición en guaraníes y vendemos los animales en dólares. Como el dólar viene cayendo y no sabemos hasta dónde puede llegar, tampoco sabemos cómo podemos terminar financieramente cuando vendamos ese gordo”, advirtió.

A pesar de estas dificultades, destacó que los sistemas de confinamiento han conseguido avances importantes en eficiencia productiva. La incorporación de tecnología, el asesoramiento especializado y la mejora de las dietas permiten actualmente trabajar con costos de alimentación más competitivos en comparación con años anteriores.

Según explicó, la combinación de dietas más económicas y precios elevados de venta permite obtener márgenes positivos cuando se analiza el negocio en dólares. No obstante, el resultado puede cambiar significativamente al momento de convertir esos ingresos a moneda nacional y cubrir las obligaciones financieras.

“Hoy tenemos una dieta más barata y, al precio que estamos vendiendo, queda una rentabilidad en números, en dólares, en el confinamiento. Nuestro mayor problema está en el momento que tenemos que vender”, sostuvo.

Precios firmes, pero cautela para crecer en 2027

En cuanto a las perspectivas del mercado, Soljancic consideró que existen fundamentos para que la hacienda gorda continúe valorizándose. La disponibilidad limitada de animales terminados, junto con una demanda internacional firme de carne bovina, sigue ejerciendo presión sobre los precios. “Creemos que el precio puede seguir subiendo justamente por la falta de hacienda que tenemos y por el pedido de carne a nivel internacional. Esto no está pasando solamente en Paraguay, es una suba de precios a nivel mundial”, manifestó.

Durante la entrevista se manejaron referencias de US$ 5,65 a US$ 5,70 por kilo carcasa para determinadas operaciones de ganado de confinamiento, incluyendo adicionales, así como la posibilidad de que las cotizaciones continúen mejorando. Sin embargo, el productor insistió en que una eventual suba del ganado no necesariamente garantiza una mejora proporcional de la rentabilidad si el dólar continúa debilitándose.

De cara a 2027, consideró que los productores seguirán buscando oportunidades para intensificar la producción, aunque las decisiones de inversión y expansión de los corrales deberán analizarse cuidadosamente en función del costo de reposición y la evolución cambiaria.

También destacó como una señal positiva la mayor retención de hembras, que interpreta como una apuesta de los establecimientos a recuperar vientres, aumentar la producción de terneros y recomponer sus rodeos.

“El productor está reteniendo, está intensificando su producción, apostando a la eficiencia, a disminuir la mortandad de terneros y a mejorar los porcentajes de preñez. Pero esto tiene que ir acompañado de la parte financiera, que hoy con este dólar debilitado pone un poco en duda el crecimiento”, concluyó.