La faena vacuna en Paraguay atraviesa uno de los momentos más llamativos de los últimos tiempos. En un contexto internacional claramente favorable, con demanda firme, precios en alza y competidores expandiendo su producción, el mercado local muestra señales opuestas, con una caída significativa en la actividad industrial.
Mario Balmelli, Presidente de la Comisión de Carnes de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), reconoció preocupación en el sector y dificultades para encontrar explicaciones claras a este comportamiento. Al 21 de abril, la faena acumulaba poco más de 73.000 cabezas, con una proyección que no alcanzaría las 100.000 en el mes.
"Vemos con preocupación que la faena haya bajado en estos niveles", afirmó Balmelli, remarcando el bajo porcentaje de utilización de las plantas frigoríficas, especialmente en los principales grupos industriales.
El contraste con el escenario global es uno de los puntos que más inquieta al sector productivo. "El mundo tiene una demanda que es estructural y una oferta más reducida. Cuando uno lee los datos de Faxcarne sorprende que Paraguay haya disminuido bastante", señaló.
Mientras Brasil incrementó sus volúmenes de exportación en torno al 20% y Argentina en un 14%, Paraguay registró una caída del 23% a marzo. Esta baja también impactó en el ingreso de divisas, que retrocedió 11%, pese a que el precio promedio por tonelada exportada aumentó alrededor de 16%.
Otro punto que genera interrogantes es la evolución del precio del ganado en la región frente a la dinámica local. Mientras países vecinos muestran una tendencia alcista, con valores cercanos o superiores a los US$ 5 por kilo carcasa, en Paraguay se registraron ajustes a la baja en las últimas semanas.
Desde la visión de los productores, no se trata de un problema de oferta. "Existe hacienda actualmente para faena. Se consulta a los productores, hay disponibilidad", sostuvo Balmelli. Los datos de la última campaña sanitaria indican que la reducción del stock se concentró en categorías jóvenes, no en animales terminados.
El análisis de utilización de plantas frigoríficas muestra una fuerte disparidad. Mientras algunas industrias, como las cooperativas y ciertos frigoríficos independientes, operan con niveles elevados de actividad, otras presentan un uso significativamente menor de su capacidad instalada.
"Nos cuesta entender que las plantas trabajen con ese nivel de ocupación", señaló Balmelli, quien evitó profundizar en interpretaciones subjetivas, pero dejó en claro que se trata de una situación atípica frente a los fundamentos del mercado.
Desde el lado productivo, el escenario aparece sólido. Las condiciones climáticas han sido favorables, con buena disponibilidad de pasto y agua, lo que permite a los productores sostener o incluso retener hacienda. "Tenemos suficiente capacidad de producción y de confinamiento para proveer el ganado que la industria necesite", afirmó.
"La demanda internacional es estructural, los precios regionales son superiores, existe ganado local y las condiciones productivas están dadas. Todo indica que hay una situación local", sostuvo Balmelli, quien fue directo al señalar dónde buscar respuestas: "Sería importante escuchar a la industria para entender por qué está ocurriendo esto".

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