Campofé fortaleció durante la Expo Concepción una propuesta de trabajo conjunto con aliados estratégicos para ofrecer al productor ganadero una solución integral destinada al desarrollo, recuperación y manejo de los campos, con el objetivo de aumentar la productividad sobre la misma superficie.
La propuesta se estructura a través de Campofé 360, un sistema que integra planificación, ejecución y seguimiento de las intervenciones necesarias para mejorar las pasturas y la infraestructura productiva de los establecimientos.
Jorge Martínez Sosa, asesor técnico de Campofé, explicó a Valor Agro que la empresa desembarcó en el norte del país acompañada por Kasba, con la marca de semillas forrajeras Gasparím, y Consulpec, especializada en soluciones vinculadas a cercas eléctricas y planificación de potreros.
La integración de diferentes áreas apunta a que el productor pueda encontrar dentro de una misma propuesta las herramientas necesarias para evaluar la condición inicial del campo, definir las intervenciones, seleccionar las especies forrajeras adecuadas, ejecutar los trabajos y posteriormente acompañar la evolución del sistema. “Campofé 360 incluye una planificación, la ejecución y el seguimiento de todo lo que implica las reformas y el mantenimiento de las pasturas”, explicó Martínez Sosa.
Uno de los aliados dentro de esta propuesta es Consulpec. Su director, Marco Cabrera, destacó durante la Expo Concepción que actualmente la intensificación productiva exige avanzar también sobre una correcta diagramación de los potreros, el mantenimiento de los campos y una infraestructura que permita utilizar de manera más eficiente el recurso forrajero.
En ese sentido, Cabrera explicó que la alianza con Campofé responde a que ambas actividades están directamente relacionadas. El objetivo es trabajar desde la confección del proyecto, buscando que los diseños sean funcionales y se adapten a las características particulares de cada establecimiento, incluyendo la planificación y diseño de sistemas de alambrado eléctrico.
El potencial de este tipo de intervenciones puede traducirse en saltos productivos significativos. Martínez Sosa indicó que una pastura degradada, con una receptividad de apenas 0,3 a 0,5 unidades animales por hectárea al año, puede alcanzar, bajo determinadas condiciones y con las intervenciones y manejo adecuados, niveles de hasta 2 unidades animales por hectárea. “Estamos cuatriplicando la capacidad productiva en la misma área”, afirmó el asesor de Campofé, al remarcar que todavía existe un margen muy importante para crecer en producción ganadera a partir del mejor aprovechamiento de las pasturas.
El proceso, sin embargo, parte de una correcta evaluación del ambiente. Paraguay presenta condiciones productivas muy diferentes entre regiones y dentro de un mismo establecimiento, por lo que la estrategia debe contemplar variables como suelo, disponibilidad de agua, anegamiento, salinidad, especies adaptadas y nivel de degradación de cada potrero.
Dentro del portafolio disponible, Campofé viene trabajando con materiales adaptados a condiciones exigentes del Chaco y Alto Paraguay, incluyendo gramas para determinados ambientes afectados por salinidad o anegamiento y dicantio para suelos pesados con períodos de exceso de humedad. El objetivo es sustituir superficies de baja receptividad por áreas con mayor capacidad de producción de forraje.
Además, Martínez Sosa señaló que una reforma profunda sobre una pastura con degradación extrema, que requiera intervención mecánica pesada y renovación del material forrajero, puede demandar una inversión en el entorno de US$ 250 por hectárea, aunque el valor final dependerá de las características del ambiente y del mix de semillas utilizado.
La apuesta de Campofé y sus aliados llega en un escenario de mejores perspectivas para la actividad ganadera y de creciente interés del productor por invertir en tecnologías que permitan producir más kilos y reducir costos. Según Martínez Sosa, la demanda de semillas forrajeras viene mostrando un crecimiento importante precisamente por una mayor conciencia sobre el impacto económico que genera mejorar la base pastoril.
Con Campofé 360, la compañía busca que ese proceso deje de abordarse mediante intervenciones aisladas y pase a desarrollarse bajo un concepto integral, articulando pasturas, manejo, infraestructura, planificación y seguimiento técnico, con la productividad y la rentabilidad del establecimiento como objetivo final.

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