El posible desarrollo del fenómeno de El Niño vuelve a poner al clima en el centro de las decisiones logísticas del transporte ganadero paraguayo, especialmente por la alta dependencia de caminos de tierra para ingresar y salir de establecimientos productivos.

Gilberto Maldonado, director de Cerka, explicó en Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM que, si bien Paraguay avanzó de manera importante en infraestructura vial durante la última década, una elevada proporción de los caminos utilizados por el transporte productivo continúa dependiendo directamente de las condiciones climáticas.

Según indicó, hace aproximadamente diez años apenas entre el 12% y 14% de los caminos eran transitables bajo prácticamente cualquier condición meteorológica, mientras que actualmente esa proporción habría aumentado hasta alrededor del 22% al 24%. “El 75% o 78% de todos los caminos del país siguen siendo caminos de tierra. Ese es el escenario en el que nos movemos”, señaló Maldonado.

La situación adquiere especial relevancia en el Chaco, donde explicó que las características del suelo hacen que los excesos de agua permanezcan durante períodos prolongados. Ante escenarios de lluvias intensas, el acceso a establecimientos puede quedar condicionado e incluso impedir temporalmente el movimiento de los camiones.

Para Maldonado, uno de los principales desafíos consiste en evitar que una unidad cargada sea sorprendida por lluvias mientras transita por caminos no pavimentados. En ese sentido, destacó que los pronósticos meteorológicos y las herramientas tecnológicas se volvieron fundamentales para planificar cada operación. “Lo más importante es que no nos agarre la lluvia en un camino de tierra estando cargados. Hoy la tecnología y los pronósticos nos ayudan muchísimo”, expresó.

Pero el impacto de las lluvias no se limita a la posibilidad de quedar varado. Cuando un camión permanece sin trabajar, buena parte de la estructura de costos de la empresa continúa activa: salarios, mantenimiento, seguros, administración, impuestos y compromisos financieros deben seguir siendo atendidos pese a la paralización de la unidad.

A su vez, cuando los caminos comienzan a recuperarse después de las precipitaciones suele producirse una fuerte necesidad de movilizar animales. Ingresar demasiado temprano a esos caminos también puede generar mayores costos mecánicos por el esfuerzo adicional de los equipos. “Cuando el camino todavía no está bien y se fuerza el camión, empieza a patinar, se fuerza la máquina, se puede fundir un disco de embrague y aparecen costos operativos muy altos”, explicó Maldonado.

El fenómeno climático también presenta el problema contrario. Maldonado recordó que una sequía extrema puede complicar igualmente la circulación en determinadas zonas del Chaco por la acumulación de polvo y suelo extremadamente suelto. “Mucha sequía o mucha agua: los extremos nunca son beneficiosos para nosotros”, resumió.

De cara al último tramo del año, la evolución de las lluvias aparece así como una variable determinante para el transporte de hacienda. En un negocio que ya enfrenta mayores costos por combustible y márgenes ajustados, eventuales interrupciones de caminos podrían sumar presión sobre la estructura financiera y operativa de las empresas transportistas.