El complejo soja volvió a posicionarse como el principal generador de divisas del Paraguay durante los primeros cinco meses de 2026. Entre enero y mayo, las exportaciones vinculadas a esta cadena alcanzaron US$ 2.497,1 millones, lo que representa un incremento del 41% frente al mismo período del año pasado.
Según el informe elaborado por la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), el complejo soja pasó a representar el 41% del valor total de las exportaciones paraguayas, incrementando en siete puntos porcentuales su participación respecto al mismo período de 2025.
El crecimiento respondió a una combinación de mayores volúmenes exportados —tanto de grano como de productos industrializados— y a una mejora en los precios internacionales, especialmente del aceite de soja, cuya demanda fue impulsada por el mercado de biocombustibles.
Dentro del complejo sojero, la exportación de productos industrializados —aceite, harina y cascarilla— acumuló US$ 555,25 millones hasta mayo, registrando un crecimiento del 22% respecto al año anterior.
Si bien estos productos representan actualmente el 22% de los ingresos totales del complejo soja, Cappro destaca que el comportamiento del mercado internacional permitió que el ingreso de divisas creciera incluso por encima del aumento físico de las exportaciones.
Mientras los embarques industriales aumentaron un 7% en volumen, el valor exportado avanzó 26%, reflejando el efecto positivo de mejores cotizaciones internacionales, particularmente del aceite de soja.
Uno de los aspectos destacados por el informe es la capacidad que tiene la industrialización para ampliar la presencia internacional de los productos paraguayos.
Mientras la soja en grano concentra buena parte de sus ventas en pocos compradores, la harina de soja y otros derivados llegan a un número mucho mayor de destinos, reduciendo la dependencia de mercados específicos y otorgando mayor estabilidad al sector exportador.
Durante 2025, los productos industrializados derivados de la soja llegaron a 46 países, consolidando a la agroindustria como el principal puente entre la producción paraguaya y los mercados internacionales más exigentes.
Para Cappro, esta diversificación representa una ventaja estratégica frente a un contexto global cada vez más competitivo, donde la calidad, la sostenibilidad y la trazabilidad adquieren mayor importancia.
En ese escenario, la entidad sostiene que profundizar la industrialización permitirá al Paraguay continuar agregando valor a su producción primaria, fortalecer nuevas cadenas vinculadas a la proteína animal y los biocombustibles, ampliar la generación de empleo y consolidar un crecimiento sostenido de las exportaciones agroindustriales.

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