Mientras el clima, especialmente en épocas secas, suele concentrar gran parte de la atención de los productores ganaderos, existe otro factor que en muchos casos genera pérdidas igual de importantes y que suele pasar desapercibido: las hormigas.
Durante Expo Pioneros, técnicos de Semillería Yurumi advirtieron sobre el fuerte impacto que esta plaga está generando en las pasturas del Chaco y señalaron que gran parte de los problemas de productividad observados en los establecimientos tienen relación directa con una identificación tardía del problema.
Frank Regier, director de la empresa, aseguró que las hormigas fueron uno de los factores que más daño provocaron en las pasturas durante los últimos años.
«Además de la sequía, la hormiga hizo un gran daño en la mayoría de las pasturas ganaderas. Muchos productores se dieron cuenta demasiado tarde o todavía hoy no le prestan la atención necesaria», afirmó.
La preocupación también fue compartida por Hernán Ríos, responsable técnico comercial de la compañía, quien señaló que las pérdidas pueden alcanzar entre 25% y 35% del potencial productivo de una pastura.
«El gran desafío es entender que esos niveles de daño están presentes en muchos establecimientos y que la hormiga generalmente es el síntoma visible de otros problemas de manejo», explicó.
Según detalló, detrás de los ataques suelen coexistir dificultades relacionadas con la renovación de pasturas, el control de malezas, el manejo de la carga animal y la planificación general del sistema forrajero.
Uno de los principales inconvenientes es que la plaga suele pasar inadvertida durante largos períodos. «Más del 90% de las consultas que recibimos sobre problemas en pasturas terminan teniendo relación con hormigas. El productor muchas veces hizo una buena siembra, utilizó semilla de calidad y realizó correctamente las labores, pero no identificó a tiempo el problema», comentó.
Regier explicó que la detección temprana requiere observación y capacitación, ya que gran parte de la actividad de las hormigas ocurre durante la noche. «Es una plaga difícil de identificar porque de día prácticamente no se ve. Una vez invité a un productor a recorrer de noche su campo y quedó sorprendido al ver el nivel de actividad que había en sus pasturas», recordó.
Desde Semillería Yurumi sostienen que el combate efectivo debe formar parte de una estrategia integral que contemple distintas etapas de intervención, incluyendo control de plagas, limpieza, mecanización y posterior implantación o renovación de las pasturas.
En ese sentido, remarcaron que el recurso humano y la capacitación del personal siguen siendo factores determinantes para lograr una correcta ejecución de los planes productivos. «La capacitación es fundamental. Hay que aprender a identificar los problemas antes de que generen pérdidas importantes. Muchas veces el daño ya está instalado cuando el productor logra visualizarlo», indicó Regier.
Con valores históricamente favorables para la ganadería paraguaya, los especialistas consideran que mejorar el manejo de las pasturas y controlar eficientemente las plagas se ha convertido en una de las herramientas más rentables para aumentar la productividad y capturar el potencial económico que ofrece actualmente el negocio ganadero.

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