La historia de Mowiza dentro de la raza Nelore no nació en las pistas ni en los remates. Nació en el campo, con una pregunta sencilla pero estratégica para cualquier empresa ganadera del Chaco: qué genética era capaz de adaptarse mejor a las condiciones productivas de la región y, al mismo tiempo, generar más kilos de carne y mayor rentabilidad.
Esa búsqueda llevó a la firma a apostar decididamente por el Nelore, una raza que encontró en los campos chaqueños el ambiente ideal para expresar su potencial productivo. Con el paso de los años, la empresa transformó esa decisión en un programa genético que hoy comienza a trascender sus propios establecimientos y a despertar el interés de productores de distintas zonas del país.
El próximo 10 de agosto, en el predio de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Mowiza realizará la segunda edición de su remate anual de reproductores junto a Ferusa Negocios, una instancia que representa mucho más que una venta de animales: es la oportunidad de transferir al mercado décadas de selección genética y años de validación productiva en condiciones comerciales.
Durante una entrevista realizada en el marco de Expo Pioneros en Vivo, Pieter Van Rooyen explicó que la construcción genética de la empresa se apoya sobre una base sólida, desarrollada durante generaciones por criadores de referencia dentro de la raza.
“Nosotros salimos buscando una herramienta que se adaptara a nuestro clima y a nuestras condiciones de producción. Encontramos en el Nelore una raza que respondía muy bien a nuestros campos y comenzamos a apostar fuerte. Tuvimos la oportunidad de incorporar genética de familias que vienen trabajando hace más de 50 años en selección genética”, señaló.
Uno de los pilares de ese proceso fue la incorporación de vientres provenientes de líneas históricas desarrolladas por la familia Boff, una genética ampliamente reconocida dentro de la evolución moderna del Nelore en Sudamérica.
Sin embargo, la estrategia de Mowiza no se limitó a importar genética. La empresa fue construyendo una identidad propia a partir de la combinación entre líneas internacionales y reproductores desarrollados dentro del propio programa. “Utilizamos toros propios que probamos en nuestros rodeos. Cuando vemos que funcionan, los llevamos a centros de colecta para obtener pajuelas y multiplicar esa genética dentro de nuestros sistemas productivos”, explicó Gustavo Salinas, responsable de ganadería de la empresa.
La selección está orientada a un objetivo claro: producir animales funcionales para el Chaco, con adaptación, fertilidad, precocidad sexual, velocidad de terminación y calidad de carne. “La cabaña refleja exactamente lo que tenemos en el campo. Nuestros toros de bozal después trabajan en condiciones comerciales. Buscamos animales precoces, que terminen más rápido y generen resultados económicos”, agregó Salinas.
Más allá de los premios obtenidos en exposiciones, el principal argumento de Mowiza se encuentra en los resultados productivos.
Salinas relató una experiencia reciente realizada dentro de la propia empresa, donde compararon lotes de animales terminados íntegramente en sus establecimientos. “Hace pocos meses enviamos varias cargas de animales terminados en el establecimiento y comparamos los animales anelorados contra otras razas. El Nelore nos generó aproximadamente 800.000 guaraníes más por cabeza”, afirmó.
La diferencia, superior a los 100 dólares por animal en las condiciones actuales de mercado, representa un indicador contundente sobre el impacto económico que puede tener la genética en sistemas ganaderos cada vez más exigentes. “Hoy la ganadería obliga a ser eficiente. Hay que producir más kilos, más rápido y con mejores resultados. La genética es una herramienta fundamental para lograrlo”, sostuvo.
La idea original de Mowiza nunca fue convertirse en un vendedor de reproductores. El objetivo era producir toros para abastecer sus propios sistemas productivos.
Sin embargo, los resultados obtenidos tanto en el campo como en las exposiciones comenzaron a despertar interés entre otros productores. “Siempre fue un sueño producir nuestros propios toros para uso interno. Después vimos que había demanda y que el mercado valoraba lo que estábamos haciendo”, recordó Van Rooyen.
Ese proceso derivó en la realización del primer remate de la empresa en 2025, una experiencia que superó las expectativas de los organizadores. “Para nosotros fue un éxito total. Los resultados nos sorprendieron y nos demostraron que había interés por nuestra genética”, afirmó.
“Lo que más satisfacción genera es que el productor vuelva a comprar. Tenemos clientes que adquirieron un toro y ahora quieren cinco. Otros que compraron cinco y ahora buscan ampliar todavía más la cantidad. Eso demuestra que los animales están dando resultados en los campos donde trabajan”, destacó.
La segunda edición del remate se realizará el próximo 10 de agosto en la ARP y volverá a ofrecer reproductores de campo, animales de bozal, hembras seleccionadas, embriones y pajuelas.
Según adelantaron sus responsables, la propuesta mantendrá la misma filosofía que caracteriza al programa genético de la empresa: ofrecer únicamente animales que previamente hayan demostrado funcionalidad y capacidad de trabajo. “Los toros que salen a la venta ya trabajaron. No son animales preparados exclusivamente para exposición. Son reproductores probados, evaluados y listos para entrar a servicio”, explicó Salinas.
Mientras la empresa continúa cosechando campeonatos en las pistas —como la Gran Campeona obtenida en Expo Pioneros con una vaca nacida y desarrollada dentro del propio programa—, el verdadero desafío sigue estando en los potreros.
Allí es donde Mowiza busca validar diariamente una apuesta genética construida sobre décadas de selección, adaptación al Chaco y una premisa que guía toda su estrategia: producir más carne, en menos tiempo y con mayor rentabilidad.

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