La escasez de hacienda sostiene las expectativas del negocio ganadero hacia los próximos años, pero el comportamiento del dólar condiciona la capacidad de compra de los invernadores, evaluó Fernando Ortiz, director de Sola Marca, quien señaló que los valores del ternero y la ternera deberán encontrar un equilibrio que permita mantener la rentabilidad en los distintos eslabones de la cadena.

“El negocio se tendría que acomodar en valores que sean rentables para todos”, afirmó en Valor Agregado en Radio Asunción 1250 AM. Explicó que los compradores están realizando sus cálculos y proyecciones para determinar hasta cuánto pueden pagar por la reposición, en un cierre de 2026 que definió como desafiante por la limitada disponibilidad de animales.

Ortiz consideró que esa escasez podría seguir influyendo sobre el mercado durante 2027 y 2028. Según su análisis, la menor entrega de ganado a la industria durante este año está vinculada con una reposición más reducida en el ejercicio anterior, mientras que estimó que este año el volumen repuesto sería todavía menor.

“La oferta en general es muy escasa y eso se va a ir traduciendo en las proyecciones de 2027 y 2028 en lo que va a ser el tema de precios”, sostuvo. En ese escenario, identificó una oportunidad para que los criadores incrementen el hato y contribuyan a mejorar la disponibilidad futura tanto de reposición como de ganado terminado.

Sin embargo, al analizar la posibilidad de nuevos aumentos para terneros y terneras, puso el foco en los límites económicos del engorde. “La condicionante principal hoy no es el clima, no es el precio de la industria, no es el valor de la tonelada de la carne, sino el comportamiento regional e interno del dólar”, manifestó.

El Director de Sola Marca calificó de “brutal” la variación cambiaria registrada en aproximadamente un año y la ubicó como la principal preocupación del invernador. En su evaluación, este factor obliga a revisar los números y puede llevar a los compradores a buscar ajustes en el precio de entrada de los animales para que cierre la cuenta.

Recordó que durante 2026 ya hubo momentos de precios máximos y posteriores correcciones en la reposición. También señaló que la formación de valores tiene un componente estacional, con cotizaciones habitualmente más elevadas en primavera y verano y una moderación al acercarse el invierno, cuyo comportamiento depende de las condiciones de cada período.

Para el ganado gordo, en cambio, describió un escenario de cotizaciones sostenidas y buenas proyecciones, aunque con atención permanente sobre el dólar. A esto sumó una mirada favorable sobre los precios internacionales de la carne, que, a su entender, ofrecen un respaldo para seguir invirtiendo y aumentando la producción en los próximos años.

Dentro de los establecimientos, Ortiz destacó que los invernadores están trabajando para mejorar la conversión, desarrollar recrías a menor costo y aumentar el peso de salida. Entre los ajustes mencionó incrementos de hasta un 10% en el peso de carcasa de los animales enviados a la industria, como una herramienta para mejorar el resultado productivo y económico.

En la cría, observó una fuerte retención de hembras, aunque insistió en que ampliar el rodeo requiere acompañamiento nutricional, sanitario y genético. “Las oportunidades están sobre la mesa”, expresó, al señalar que el desafío consiste en elevar la producción con eficiencia y aprovechar las perspectivas del mercado sin perder de vista los márgenes del negocio.