La agricultura chaqueña continúa incorporando herramientas que apuntan a maximizar la eficiencia productiva en un ambiente donde los márgenes de error son cada vez más reducidos.
En ese escenario, la tecnología de Precision Planting se presenta como una alternativa para actualizar sembradoras existentes, mejorar la calidad de implantación de los cultivos y capturar más rendimiento sin necesidad de realizar grandes inversiones en maquinaria nueva.
Durante su participación en Expo Pioneros, Federico Gutiérrez, responsable técnico de Precision Planting, empresa asociada a Nutrivic, explicó que la propuesta de la empresa consiste en identificar los principales problemas de siembra de cada establecimiento y adaptar la tecnología a las necesidades específicas de cada productor.
“Lo primero que hacemos es identificar problemas y proponer una mejora acorde. Muchas veces se piensa que la única solución es cambiar la máquina, pero nosotros buscamos incorporar tecnología a las sembradoras existentes para corregir esos factores que terminan quitando rendimiento”, señaló.
La compañía trabaja sobre aspectos clave como la distribución de semillas, el control de la profundidad de siembra, el espaciamiento entre plantas y la correcta población de cultivo. Para ello incorpora monitores, dosificadores de alta precisión, motores eléctricos y sistemas de control que permiten optimizar el funcionamiento de los equipos.
Según explicó Gutiérrez, una de las principales limitantes que encontraron al comenzar a trabajar en Paraguay fue que muchas sembradoras fueron diseñadas para otras regiones y no necesariamente responden a las exigencias productivas del Chaco.
“Nos encontramos con máquinas que no logran el rendimiento esperado en distribución espacial ni en profundidad de siembra. Y cuando uno trabaja en un ambiente con recursos limitados, especialmente agua, esos errores tienen un impacto muy grande sobre el resultado final”, afirmó.
El especialista sostuvo que uno de los principales problemas observados es la falta de uniformidad en la profundidad de implantación, una situación que afecta directamente la germinación y el desarrollo inicial de los cultivos.
“No podemos permitirnos sembrar y que las semillas queden a distintas profundidades. Todas deberían ubicarse donde está la línea de humedad para iniciar juntas el proceso de germinación. Después aparecen fallas, dobles, problemas de espaciamiento y poblaciones incorrectas que terminan afectando el potencial productivo”, explicó.
Desde el punto de vista económico, Gutiérrez destacó que la actualización tecnológica representa una alternativa significativamente más accesible que la compra de una sembradora nueva. Mientras una máquina equipada con tecnología similar puede representar inversiones cercanas a los US$ 12.000 por surco, la modernización de equipos existentes ronda entre US$ 3.000 y US$ 4.000 por surco, dependiendo de la configuración y el tamaño de la sembradora.
“Es mucho más fácil justificar la inversión cuando logramos evidenciar cuánto dinero pierde el productor por una mala distribución, por fallas, por dobles o por una población mal lograda”, indicó.
La experiencia en Paraguay comenzó el año pasado con las primeras tres máquinas equipadas con la tecnología y, según comentó el técnico, los resultados obtenidos han generado un creciente interés entre los productores.
“Ya logramos que esos productores vean la versatilidad del sistema. Estamos hablando de sembrar prácticamente sin fallas ni dobles, con un excelente espaciamiento y además con la posibilidad de manejar dosis variables y controlar poblaciones desde el monitor”, destacó.
La tecnología también ha demostrado una elevada durabilidad. Gutiérrez señaló que en Argentina existen equipos instalados hace más de una década que continúan operando con normalidad, transformándose en una inversión de largo plazo para los establecimientos agrícolas.
Mirando el potencial productivo del Chaco, el técnico fue contundente al señalar que la región posee condiciones para continuar expandiendo su agricultura, aunque advirtió que el crecimiento deberá estar acompañado por una mayor adopción tecnológica.
“Cuando tenemos ambientes con restricciones de recursos, la ineficiencia no se puede permitir. Una planta menos tiene un impacto importante y una planta de más también puede generar problemas por el consumo de agua. El Chaco tiene muchísimo potencial, pero hay que ser muy cuidadosos con cada punto de ineficiencia”, remarcó.
Finalmente, consideró que junto a desafíos estructurales como la infraestructura y el financiamiento, la tecnología será uno de los pilares fundamentales para sostener el crecimiento agrícola de la región.
“Creo que la tecnología va a ser una de las claves para el desarrollo del Chaco. Hay productores muy abiertos a incorporar innovación y eso será determinante para aprovechar todo el potencial que tiene esta región”, concluyó.

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