El mercado ganadero brasileño comienza a mostrar señales de ajuste tras varios años de expansión. Según proyecciones de la consultora Agrifatto, la producción de carne vacuna en Brasil registraría una caída de unas 430 mil toneladas en 2026, en un escenario que combina menor faena, cambios en la dinámica del rodeo y un reordenamiento de la demanda interna y externa.
La faena en plantas con inspección federal, tanto exportadoras como orientadas al consumo doméstico, alcanzaría los 40,67 millones de cabezas, lo que representa una reducción anual superior a los 2 millones de animales. No obstante, el dato implica una leve corrección al alza respecto a las previsiones realizadas semanas atrás.
Este retroceso pone fin a una tendencia creciente que se había consolidado entre 2021 y 2025, marcando un punto de inflexión en el ciclo ganadero brasileño. En términos productivos, la caída proyectada se traduce en una producción total cercana a 10,62 millones de toneladas, por debajo del año anterior.
Desde el punto de vista del destino de la carne, el ajuste tendría mayor impacto en el mercado interno. Agrifatto estima una retracción de aproximadamente 300 mil toneladas en el consumo doméstico, mientras que las exportaciones caerían en torno a 130 mil toneladas.
En el comercio exterior, el principal factor de presión seguirá siendo China. Las colocaciones hacia ese destino mostrarían una baja estimada en 140 mil toneladas, ubicándose en el entorno de 2 millones de toneladas equivalente carcasa. En contrapartida, otros mercados incrementarían sus compras de forma marginal, compensando parcialmente la caída.
Como resultado, la participación de China en las exportaciones brasileñas descendería de 42,5% a 40,7%, reflejando los efectos de las restricciones comerciales y las medidas adoptadas por el gigante asiático.
En este contexto, desde el análisis regional, Faxcarne advirtió que Brasil comienza a transitar una etapa de menor oferta de ganado, lo que ya se refleja en una mayor firmeza de los precios del gordo y en decisiones industriales orientadas a moderar el ritmo de faena.
La consultora también señaló que este cambio de ciclo podría tener implicancias directas en el equilibrio del mercado internacional de la carne. Así, Brasil ingresa en una fase de ajuste que no solo reconfigura su mercado interno, sino que también impacta en toda la dinámica del Mercosur, en un momento donde la oferta regional muestra señales de mayor restricción y la demanda internacional continúa selectiva.

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