La mejora de las pasturas se ha convertido en una de las principales herramientas para impulsar la productividad de la ganadería chaqueña. Con un escenario de precios históricamente favorables para el ternero y el ganado gordo, los productores buscan maximizar la producción de carne por hectárea a través de sistemas más eficientes y una planificación forrajera cada vez más profesional.

Durante Expo Pioneros, representantes de Semillería Yurumi señalaron que el productor ganadero comenzó a comprender que la rentabilidad del negocio se construye desde la base del sistema: una pastura de calidad, bien implantada y correctamente manejada.

“Hoy muchos productores nos llaman para recorrer sus campos, analizar las pasturas y planificar mejoras. Hace algunos años eso prácticamente no ocurría. Existe una mayor conciencia de que la productividad depende directamente de la calidad del recurso forrajero”, afirmó Frank Regier, director de la empresa.

El empresario explicó que el Chaco atraviesa una nueva etapa productiva. Después de años donde el foco estuvo puesto en el desarrollo de nuevas áreas ganaderas, la prioridad pasó a ser el mantenimiento, la recuperación y la optimización de los campos ya establecidos.

“Antes todo era apertura de campos y siembra de nuevas áreas. Hoy muchos establecimientos ya están desarrollados y el desafío es producir más sobre la superficie disponible, manteniendo las pasturas en buenas condiciones”, señaló.

En ese proceso, la planificación adquiere un papel cada vez más relevante. Hernán Ríos, responsable técnico comercial de Semillería Yurumi, indicó que los cambios climáticos registrados en los últimos años obligaron a abandonar las recetas generales y trabajar cada establecimiento de acuerdo con sus características particulares.

“Hoy debemos entender los ambientes que existen dentro de cada campo. Cada situación requiere una estrategia distinta y una planificación específica para lograr mejores resultados productivos”, sostuvo.

Según explicó, la tendencia apunta a desarrollar programas de renovación y mejoramiento de pasturas por etapas, incorporando especies adaptadas a cada ambiente y complementos forrajeros que permitan aumentar tanto el volumen como la calidad del alimento disponible para el ganado.

Ríos destacó que el productor chaqueño se muestra cada vez más receptivo a estas herramientas, impulsado por la necesidad de ser más eficiente y sostener la competitividad de sus sistemas productivos.

Para Regier, la ecuación continúa siendo clara: la forma más económica de producir carne sigue siendo a través del aprovechamiento eficiente del pasto. “Antes de pensar en sistemas más intensivos, el productor debe explotar al máximo el potencial de sus hectáreas. Si logramos producir más pasto y de mejor calidad, automáticamente mejoramos la capacidad de carga y la productividad del sistema”, afirmó.

Desde Semillería Yurumi consideran que el futuro de la ganadería chaqueña estará estrechamente ligado a la capacidad de los productores para profesionalizar el manejo de sus recursos forrajeros, una herramienta que hoy aparece como una de las mayores oportunidades para incrementar la producción sin necesidad de expandir la superficie.