La decisión del gobierno de Donald Trump de redefinir el esquema de sobretasas arancelarias para unas 60 economías no altera significativamente el escenario comercial para el Mercosur. Si bien Estados Unidos volvió a fijar cargas diferenciadas según cada país, la región mantiene condiciones relativamente competitivas para el ingreso de varios productos agropecuarios, especialmente la carne bovina.
Para Maximiliano Moreno, director del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la medida anunciada la semana pasada reemplaza el esquema de sobretasas que ya estaba vigente y no representa un cambio sustancial para las exportaciones agroindustriales de la región.
En ese contexto, Argentina conserva una posición levemente más favorable que el resto de los países sudamericanos. Mientras continúa alcanzada por una sobretasa del 10%, la mayoría de las economías de la región pasará a tributar un 12,5%.
“En términos generales no debería cambiar mucho la situación”, afirmó Moreno, al señalar que tanto las exclusiones para productos agropecuarios como el tratamiento de la carne bovina permanecen prácticamente sin modificaciones.
El especialista destacó que la carne continúa siendo uno de los productos beneficiados por la política comercial estadounidense. Además de mantenerse libres de sobretasas las cuotas de importación existentes, los embarques que eventualmente excedan esos contingentes tampoco quedan alcanzados por el arancel recíproco. La misma situación se presenta para otros productos agroindustriales como el té, la yerba mate, el jugo de naranja y algunas frutas, debido a que Estados Unidos no cuenta con producción suficiente para abastecer su demanda interna.
Moreno explicó que la nueva disposición responde principalmente a una necesidad de la administración estadounidense de encontrar un respaldo jurídico para sostener su política comercial. Recordó que el mecanismo utilizado originalmente por Donald Trump fue objetado por la Justicia de ese país, obligando al gobierno a iniciar nuevas investigaciones comerciales para volver a aplicar sobretasas diferenciadas a distintas economías.
En ese sentido, aclaró que el argumento vinculado al trabajo forzoso no implica una acusación directa hacia los países del Mercosur. Según explicó, Estados Unidos considera que algunas economías no cuentan con mecanismos suficientes para impedir el ingreso de productos provenientes de terceros países donde sí existen denuncias por este tipo de prácticas, utilizando ese criterio como fundamento legal para aplicar las nuevas cargas.
Desde la visión del INAI, más allá de las diferencias arancelarias entre países, el nuevo esquema no modifica de forma significativa las condiciones de acceso de los principales productos agropecuarios del Mercosur al mercado estadounidense. En un contexto de creciente proteccionismo global, la región mantiene una posición competitiva y conserva ventajas para seguir abasteciendo a uno de los mercados de mayor poder de compra del mundo.

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