La baja del tipo de cambio se convirtió en un factor de preocupación para la cadena cárnica paraguaya, debido a que reduce la conversión de los ingresos generados por las exportaciones y limita la rentabilidad del productor primario.
El presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Daniel Prieto, abordó el impacto de la apreciación del guaraní durante su discurso en la inauguración oficial de la Expo Paraguay 2026.
“Existe un tema que hoy preocupa profundamente a toda la cadena cárnica: la pérdida de competitividad derivada del tipo de cambio”, manifestó.
Prieto reconoció que los valores internacionales de la carne atraviesan un escenario históricamente favorable, una condición que genera mayores ingresos de divisas para el país y sostiene el interés de los principales mercados compradores.
Sin embargo, advirtió que ese contexto externo positivo no se traduce completamente en la rentabilidad de los establecimientos ganaderos. “Es cierto que hoy disfrutamos de precios internacionales de la carne históricamente altos. Sin embargo, ese buen momento no se refleja plenamente en la rentabilidad del productor debido a la apreciación del guaraní frente al dólar”, indicó.
La cadena cárnica obtiene la mayor parte de sus ingresos en dólares, debido a su fuerte orientación exportadora. No obstante, una proporción significativa de los gastos productivos se paga en guaraníes.
Entre los principales costos se encuentran los salarios, combustibles, servicios, mantenimiento de infraestructura, impuestos, inversiones e insumos utilizados diariamente en los establecimientos. “Cuando el tipo de cambio cae, cada dólar exportado se convierte en menos guaraníes, mientras que esos costos permanecen iguales o incluso continúan aumentando”, explicó Prieto.
De acuerdo con la visión del presidente de la ARP, el productor primario termina absorbiendo una parte relevante de la pérdida de competitividad, lo que reduce sus márgenes y limita su capacidad para realizar mejoras en los campos.
“El mayor impacto termina trasladándose al productor primario. Es allí donde se absorbe una parte importante de la pérdida de competitividad, afectando directamente la rentabilidad y la capacidad de reinvertir”, afirmó.
Prieto solicitó que la competitividad exportadora sea considerada un componente central de la política económica, teniendo en cuenta el peso que la producción y las exportaciones tienen en la generación de divisas, empleo e inversiones.
“Un país que apuesta por producir, exportar y generar divisas no puede permitir que el peso de la pérdida de competitividad recaiga, casi exclusivamente, sobre quien produce la materia prima”, concluyó.

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