Brasil comenzó a acelerar la transición hacia productos biológicos como alternativa a la monensina, en respuesta a las nuevas exigencias de la Unión Europea que impedirán, desde septiembre, el ingreso de carnes provenientes de sistemas que utilicen este aditivo como promotor de crecimiento. La medida alcanza a la carne bovina, aviar y al pescado, y abre un nuevo escenario para uno de los principales exportadores mundiales de proteínas animales.
El director de Vetos Europe, Luciano Sá, explicó a Agro del Sur que el cuestionamiento europeo no se limita al uso de la monensina, sino también a la capacidad de demostrar, mediante sistemas de trazabilidad, que los animales destinados a ese mercado no fueron alimentados con promotores de crecimiento. Según indicó, Brasil no logró presentar garantías suficientes para cumplir con ese requisito, motivo por el cual quedó fuera de la lista de países habilitados para exportar al bloque europeo a partir de septiembre.
Frente a este escenario, el Ministerio de Agricultura de Brasil solicitó una prórroga de seis meses para adaptar el sistema, aunque el pedido fue rechazado por las autoridades europeas. Como consecuencia, el gobierno y los principales actores de la cadena cárnica comenzaron a trabajar en la eliminación total de los promotores de crecimiento, incluida la monensina, que podría seguir utilizándose únicamente con fines terapéuticos en animales enfermos.
Sá señaló que la industria ya evalúa alternativas basadas en productos biológicos y naturales, entre ellos mezclas de aceites esenciales, taninos y otros compuestos capaces de mejorar la salud ruminal, el bienestar animal y la eficiencia productiva sin recurrir a antimicrobianos utilizados como promotores del crecimiento.
Aunque el mercado europeo representa cerca del 4% del volumen de las exportaciones brasileñas de carne bovina, concentra aproximadamente el 11% de la facturación por tratarse de cortes de alto valor agregado. La pérdida de ese destino podría presionar los precios internos de la carne y generar incertidumbre sobre la rentabilidad del negocio ganadero durante el segundo semestre del año.
El proceso que atraviesa Brasil también es seguido de cerca por el resto de los países exportadores del Mercosur, ya que refleja una tendencia creciente de los mercados premium hacia sistemas de producción con mayores exigencias en materia de trazabilidad, bienestar animal y reducción del uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento.

Comentarios (0)
Sé el primero en comentar esta noticia.
Dejá tu comentario