El presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Héctor Cristaldo, consideró que el análisis del escenario cambiario debe incorporar con mayor profundidad la realidad que atraviesan los sectores productivos e industriales. Advirtió que la caída sostenida del dólar está reduciendo los ingresos, comprometiendo la rentabilidad y poniendo en riesgo fuentes de trabajo.

Tras la reunión con el equipo económico nacional, señaló que todavía no existen respuestas concretas que permitan ofrecer mayor previsibilidad.

“Creo que hay una economía real y una economía de escritorio. Y en la economía de escritorio se miran un par de indicadores y no se está mirando todo el conjunto”. Con esta reflexión, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), sintetizó una de las principales preocupaciones que los representantes del sector privado trasladaron al equipo económico nacional durante la reunión mantenida para analizar las consecuencias de la caída del dólar.

En conversación con Valor Agro, el dirigente sostuvo que las evaluaciones económicas deben considerar no solamente los indicadores macroeconómicos, sino también las dificultades que enfrentan las empresas, industrias y productores para sostener su actividad. A su criterio, existe una realidad productiva que necesita ser incorporada con mayor peso en las decisiones económicas del país.

Cristaldo explicó que el debilitamiento del dólar, que según indicó se extiende desde hace más de 16 meses, está provocando una reducción de los ingresos en guaraníes cercana al 30% en distintas actividades, mientras que los costos de producción y los gastos cotidianos no registraron una disminución equivalente. Esta situación está deteriorando la competitividad y comprometiendo los resultados económicos de numerosos sectores.

Uno de los puntos que más le preocupa es el impacto sobre la agricultura familiar campesina. Según señaló, alrededor de 260.000 pequeños productores podrían enfrentar una reducción importante de sus ingresos, sin contar con un alivio proporcional en sus costos. “La canasta familiar sigue alta, el gasoil sube, los ingresos de la gente que trabaja el campo están cayendo”, manifestó.

El Presidente de la UGP advirtió que, si esta situación se prolonga, los ajustes podrían trasladarse directamente al empleo, especialmente en las actividades industriales. “El ajuste va a ser por el lado del empleo y se va a empezar a generar desempleo en la industria, sobre todo”, afirmó.

En el sector primario, consideró que muchos productores continuarán trabajando pese a los resultados económicos negativos, aunque alertó que esta situación tiene límites. “En el campo la plata no le va a alcanzar a la gente, no va a dejar de trabajar, pero va a trabajar a pérdida y eso no es sostenible. Nadie trabaja para perder”, expresó.

El impacto también podría llegar a las cuentas públicas

Cristaldo planteó que las consecuencias de la caída del dólar no se limitan a la rentabilidad empresarial, sino que también podrían repercutir sobre la recaudación tributaria. Explicó que una menor generación de utilidades y las pérdidas ocasionadas por diferencias cambiarias pueden traducirse en menores aportes fiscales durante el próximo ejercicio.

En ese contexto, sostuvo que el desafío de la política económica consiste en armonizar tres aspectos fundamentales: la estabilidad monetaria, la sostenibilidad fiscal y el dinamismo de la economía nacional.

También planteó la necesidad de definir qué modelo de desarrollo se busca fortalecer. “Si vamos a apostar a una economía basada en la producción, el trabajo y la inversión real en la economía, o vamos a estar mirando una economía que se basa en la especulación”, expresó al referirse a las prioridades que, a su entender, deben orientar las decisiones económicas.

Sin proyecciones concretas y con una mesa técnica por delante

Sobre los resultados de la reunión con el equipo económico, Cristaldo reconoció que no se presentaron proyecciones concretas sobre el comportamiento futuro del dólar ni se anunciaron medidas inmediatas para mitigar sus efectos.

Aclaró, sin embargo, que los gremios no acudieron al encuentro para exigir una intervención directa del Banco Central del Paraguay, sino para exponer las dificultades y contribuir a una evaluación más amplia de la situación. “El tema es complejo, no se resuelve en una sola reunión”, sostuvo, al valorar la decisión de avanzar con un equipo técnico integrado por representantes del sector público y privado, que tendrá la tarea de estudiar las variables económicas y evaluar posibles alternativas.

Finalmente, insistió en que la principal necesidad del sector productivo e industrial es recuperar previsibilidad para planificar inversiones, definir costos y asumir compromisos comerciales. Señaló que la incertidumbre actual afecta especialmente a las empresas exportadoras que cierran contratos con varios meses de anticipación, sin conocer a qué cotización del dólar recibirán sus ingresos.

La expectativa de los gremios es que el equipo técnico avance con rapidez y aporte elementos para una nueva instancia de diálogo con las autoridades, en busca de alternativas que permitan preservar la estabilidad económica sin profundizar las dificultades que atraviesa la producción nacional.