El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un escenario de valores históricamente elevados, sostenidos por una oferta ajustada, dificultades climáticas en importantes regiones productoras y una demanda que hasta ahora ha acompañado el movimiento. Sin embargo, para Miguel De Achaval, CEO de Inversora Juramento, el principal interrogante hacia adelante ya no está del lado de la producción, sino en cuánto más estará dispuesto a pagar el consumidor.
En diálogo con Valor Agregado en Uruguay, el empresario planteó una mirada cautelosa sobre la continuidad de la escalada de precios y advirtió que el ciclo podría estar acercándose a un punto de inflexión. “Veo un riesgo de una baja de precios. Estamos en el pico del ciclo ganadero y tenemos nuevas fuerzas que lo están corrigiendo”, afirmó.
Para De Achaval, la principal fuerza que podría comenzar a moderar el mercado es justamente la reacción del consumidor frente a los actuales niveles de precios. “La nueva fuerza es un demandante que dice: ‘Muchachos, a este precio no quiero tanto, quiero un poco menos’. Y eso lo va a arreglar solito”, explicó.
El ejecutivo reconoció que existe una restricción de oferta de ganado en diferentes países y que, particularmente en Argentina y Uruguay, las condiciones climáticas están agregando presión sobre la disponibilidad inmediata de animales terminados.
El barro y las dificultades operativas en los corrales están reduciendo la productividad y retrasando las terminaciones, un fenómeno que puede sostener los precios en el corto plazo. Sin embargo, consideró que esa menor oferta no necesariamente significa que los valores puedan continuar subiendo indefinidamente.
“Mi pregunta es la demanda. ¿Cuánto más está dispuesta a subir el precio?”, planteó. Según De Achaval, el mercado muchas veces asume que el consumidor continuará aceptando cualquier incremento generado por una menor disponibilidad de carne, una hipótesis con la que no coincide.
Su preocupación se concentra especialmente en Estados Unidos, donde los precios del ganado alcanzaron niveles extraordinariamente elevados y la industria frigorífica comenzó a ajustar su capacidad operativa.
De Achaval destacó la velocidad con la que las compañías estadounidenses reaccionan frente a problemas de rentabilidad, ya sea reduciendo actividad, vendiendo activos o directamente cerrando plantas.
En ese contexto, consideró que el consumidor norteamericano podría comenzar a mostrarse más prudente. “El ciudadano americano no está dispuesto a seguir pagando”, sostuvo.
A ese escenario se suma la competencia de proteínas considerablemente más económicas. El cerdo y, especialmente, el pollo aparecen como sustitutos naturales cuando la carne vacuna supera determinados niveles de precio. “Mientras haya alternativas, yo diría que la ciudadanía, hasta mundial, se va a ir corriendo al pollo y al cerdo si la carne bovina sigue subiendo de precio como está subiendo. Por lo tanto, no soy optimista”, señaló.
Para De Achaval, esto no implica necesariamente esperar un derrumbe de los valores. Su planteo pasa por reconocer que buena parte de las noticias positivas que justificaron la fuerte suba ya se encuentran incorporadas en el mercado. “Cuanto más sube el precio, menos optimista tengo que ser, porque ya está en el mercado la buena noticia. Entonces tengo que seguir trayendo buenas noticias. ¿Y qué buena noticia voy a traer? ¿Qué hay de nuevo que pueda hacer que la demanda esté dispuesta a pagar más por nuestro producto?”, expresó.
El empresario remarcó que los actuales precios también están influenciados por situaciones excepcionales vinculadas al clima, las restricciones de oferta, las políticas comerciales y los conflictos sanitarios o arancelarios.
A su juicio, el mercado mundial de carne atraviesa uno de los períodos con mayor cantidad de factores capaces de modificar rápidamente el escenario de negocios. Decisiones comerciales de Estados Unidos, modificaciones arancelarias, restricciones sanitarias o medidas adoptadas por China pueden alterar prácticamente de un día para otro las condiciones de acceso y formación de precios.

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