Paraguay necesita fortalecer desde ahora un sistema sanitario sólido, preparado y capaz de responder con rapidez ante cualquier amenaza de fiebre aftosa, independientemente de la decisión que adopte sobre la continuidad de la vacunación sistemática. Ese fue uno de los principales mensajes de Sergio Duffy durante el conversatorio organizado por la Asociación Rural del Paraguay en el marco de la Expo Paraguay.

El especialista sostuvo que la preparación no puede comenzar recién cuando se defina un eventual retiro de la vacunación. Por el contrario, las capacidades de prevención, vigilancia epidemiológica, diagnóstico, trazabilidad y respuesta deben fortalecerse de manera permanente.

“Hay que hacerlo ahora. No si algún día pensamos dejar de vacunar. Hoy tenemos que estar trabajando para mejorar todas esas cosas”, afirmó.

Duffy explicó que la vacunación es una herramienta valiosa para aumentar la resistencia de los animales y limitar las consecuencias de una eventual reintroducción del virus.

Sin embargo, aclaró que no representa una garantía absoluta frente al ingreso de la enfermedad ni sustituye los controles destinados a evitar la introducción del virus y el contacto con animales susceptibles.

“La vacuna es buena, pero no es garantía para nadie de que no vaya a entrar la fiebre aftosa”, expresó.

En ese sentido, señaló que la vacunación debe ser entendida como una tercera barrera de protección, después de impedir el ingreso del virus y evitar su exposición a la población animal.

Entre los pilares fundamentales mencionó la vigilancia, la detección precoz, la atención inmediata de sospechas, la capacidad de diagnóstico y la actualización de los planes de contingencia.

También destacó la necesidad de contar con fondos de emergencia, acceso a bancos de vacunas o antígenos y mecanismos que permitan actuar sin demoras.

La velocidad de respuesta, según explicó, es determinante: cuanto mayor sea el número de focos y más extensa su distribución, mayores serán las consecuencias sanitarias, productivas y comerciales.

Duffy resaltó el valor de la trazabilidad animal para conocer rápidamente de dónde provienen y hacia dónde fueron los animales.

Esa información facilita las investigaciones epidemiológicas, el control de una eventual emergencia y la posterior demostración de ausencia de circulación viral.

Contar con datos precisos y verificables, sostuvo, fortalece la credibilidad del sistema sanitario ante los organismos internacionales y los países compradores.

El especialista afirmó que la preparación sanitaria también construye confianza entre productores, industria y autoridades.

“El sector privado tiene confianza en el sector público y el sector público tiene confianza en el sector privado. Todo eso genera confianza”, señaló.

Esa credibilidad interna es la que Paraguay puede proyectar hacia sus socios comerciales. “La confianza es la base para la apertura y el mantenimiento de los mercados”, subrayó.

Duffy sostuvo que la continuidad o suspensión de la vacunación debe considerar la situación epidemiológica del país, la región y el mundo; la capacidad de respuesta del servicio veterinario; y el impacto económico esperado.

Además, aclaró que dejar de vacunar no implica automáticamente acceder a nuevos mercados, aumentar las exportaciones o mejorar los precios. “La suspensión de la vacunación no abre mercados, ni genera más exportaciones, ni genera mejores precios”, afirmó.

Finalmente, consideró fundamental que cualquier decisión sea construida mediante el diálogo entre el sector público y privado. El principal desafío para Paraguay, concluyó, no pasa solamente por definir si continúa vacunando, sino por demostrar que cuenta con un sistema capaz de prevenir, detectar y responder ante una emergencia sanitaria.

La fortaleza de ese sistema y la confianza que genere dentro del país serán la carta de presentación de Paraguay ante los mercados internacionales.