El mercado del ganado para el campo atraviesa un momento de ajuste y búsqueda de equilibrio, especialmente en las categorías destinadas a carne, en un escenario marcado por la volatilidad del tipo de cambio, las oscilaciones recientes del gordo y la llegada de las bajas temperaturas.

Sin embargo, dentro de ese contexto, la reposición de vientres continúa mostrando una demanda firme y sostenida, reflejando que el productor mantiene una mirada de largo plazo sobre el negocio ganadero.

Ese fue uno de los principales análisis que dejó a Valor Agro Sergio Ferreira, director de Arroba Remates, al evaluar el comportamiento actual de la reposición en Paraguay.

Según indicó, el mercado evidencia dos realidades distintas: por un lado, categorías para engorde que comienzan a regular valores tras varios meses de fuerte presión alcista; y por otro, hembras y vientres que mantienen interés y estabilidad.

“Sentimos más el impacto en los machos, en las categorías para carne. En las vaquillas y en las hembras para reposición de vientres prácticamente no se siente ese impacto”, afirmó Ferreira.

La reciente recuperación del ganado gordo volvió a aportar cierta firmeza al negocio, aunque el operador señaló que las semanas previas de inestabilidad dejaron cautela en muchos invernadores. A eso se suma el comportamiento del dólar y la proximidad del invierno, variables que históricamente generan mayor prudencia en las decisiones de compra para engorde.

“El invernador está un poco más cauteloso. Se vienen las temperaturas bajas, el dólar sigue siendo una incertidumbre y el gordo tuvo semanas de inestabilidad. Todo eso hace que se vaya regulando el precio del ganado para carne”, explicó.

En ese escenario, la reposición para faena comienza a encontrar valores más equilibrados respecto al poder de compra de la industria y de los sistemas de terminación, principalmente en categorías como desmamantes machos y toretones. Los negocios continúan concretándose, aunque con compradores más selectivos y atentos a las relaciones de reposición.

A diferencia de lo que ocurre con las categorías orientadas a carne, el mercado de vientres mantiene una dinámica distinta. La necesidad de recomponer stock, apostar a la retención y sostener los niveles productivos continúa impulsando el interés por vaquillas y hembras preñadas, categorías que siguen mostrando firmeza en valores y demanda.

Para Ferreira, el contexto climático también juega un rol importante. Las recientes lluvias registradas en zonas del norte del país aportan alivio productivo y permiten sostener mejores perspectivas forrajeras de cara al invierno, algo que ayuda a mantener activo el mercado ganadero.

En las últimas operaciones de reposición, los desmamantes machos se movieron en valores cercanos a los G. 24.000 por kilo, mientras que las vaquillas preñadas volvieron a posicionarse entre las categorías más firmes del mercado, superando los G. 7 millones por cabeza en promedio.

Más allá de las correcciones puntuales, el mercado continúa mostrando dinamismo y una señal clara: la ganadería mantiene confianza en el negocio de mediano y largo plazo, especialmente cuando se trata de asegurar vientres y sostener la producción futura.