El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) actualizó el Programa Nacional de Control de Residuos, introduciendo ajustes técnicos que refuerzan los estándares sanitarios de la producción pecuaria, con especial énfasis en el uso de medicamentos veterinarios y pesticidas en alimentos de origen animal.
La nueva versión del programa, vigente desde septiembre de 2025 pero que generó algunos inconvenientes en la industria con algunos productores, incorpora modificaciones en los límites máximos de residuos y en los niveles de acción, consolidando un esquema más exigente en línea con las demandas del comercio internacional y los principales mercados de exportación.
Dentro de estos ajustes, uno de los puntos más sensibles para el sector productivo se centra en los garrapaticidas, donde se registran cambios en los parámetros de control para determinadas moléculas y principios activos.
Entre ellas, el Ethion aparece como uno de los principios activos con mayores exigencias, con ajustes en los niveles permitidos de residuos en tejidos, lo que obliga a una revisión más estricta de los tiempos de retiro y del manejo sanitario en los establecimientos.
Este tipo de modificaciones responde a la necesidad de garantizar que los productos de origen animal “no contengan sustancias químicas potencialmente peligrosas más allá de los límites permitidos”, según establece el propio programa.
El fortalecimiento del control de residuos se enmarca en un contexto donde las restricciones sanitarias y el uso de insumos químicos se posicionan como una de las principales barreras para el comercio internacional de carnes.
El programa reconoce que el uso inadecuado de medicamentos veterinarios puede generar residuos en los alimentos y representar un riesgo para la salud del consumidor, además de comprometer el acceso a mercados exigentes.
Con estos cambios, el Senacsa profundiza el enfoque de monitoreo basado en riesgo, incrementando la presión sobre los sistemas productivos para asegurar el cumplimiento de protocolos sanitarios.
Esto implica: la necesidad de mayor control en la aplicación de productos veterinarios; el cumplimiento riguroso de los tiempos de retiro; y un seguimiento más estricto en establecimientos con antecedentes o factores de riesgo.
En caso de detectarse resultados no conformes, el programa prevé el ingreso a esquemas de monitoreo dirigido, bloqueos sanitarios temporales e incluso sanciones, lo que eleva el nivel de responsabilidad en toda la cadena.
La actualización del programa también envía una señal clara a los mercados internacionales, reafirmando el compromiso de Paraguay con la inocuidad alimentaria y la trazabilidad, aspectos clave para sostener y ampliar el acceso a destinos premium.
En este escenario, los ajustes sobre moléculas como el Ethion reflejan una tendencia hacia estándares más estrictos, que obligan a los productores a optimizar el manejo sanitario para evitar desvíos que puedan impactar tanto en la comercialización como en la reputación país.

Comentarios (0)
Sé el primero en comentar esta noticia.
Dejá tu comentario