La decisión del presidente Donald Trump de permitir el ingreso temporal de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna sin el arancel aplicado a los volúmenes fuera de cuota comenzó a generar preocupación dentro del sector ganadero estadounidense. Aunque la medida apunta a incrementar la oferta y contener los elevados precios de la carne al consumidor, analistas de Estados Unidos advierten que también podría provocar presión sobre las cotizaciones del ganado y afectar los planes de recomposición del rodeo.

Un análisis publicado este pasado martes por el medio especializado Drovers, elaborado por economistas vinculados a Southern Ag Today, puso números al tamaño potencial de la medida. Según el informe, 300.000 toneladas representan aproximadamente 661 millones de libras de carne y, si se tratara completamente de volumen adicional al previsto para este año, implicaría un incremento cercano al 11% de las importaciones estadounidenses y alrededor de 2% de aumento en la disponibilidad total de carne vacuna del país.

La preocupación aumenta al considerar que la ventana anunciada por la administración estadounidense tiene una duración de apenas 90 días. Drovers señala que, en un escenario extremo donde todo ese volumen adicional se concentrara en el cuarto trimestre, las importaciones del período podrían crecer aproximadamente 51% y la oferta total de carne vacuna aumentar alrededor de 8%. Bajo esa hipótesis, Estados Unidos alcanzaría la mayor disponibilidad de carne vacuna registrada para un cuarto trimestre.

Sin embargo, los propios analistas introducen algunas consideraciones que moderan ese escenario. Una parte importante del volumen que ingrese durante la ventana probablemente ya formaba parte de las importaciones previstas y simplemente tendría ahora la posibilidad de hacerlo sin el arancel extracuota. Además, existe incertidumbre sobre la capacidad real de los países exportadores para disponer y embarcar semejante cantidad de producto hacia Estados Unidos en un período tan corto.

Otro aspecto destacado por el medio estadounidense es el tipo de carne que compra el país. Si bien el anuncio de Trump estuvo relacionado con la intención de reducir el precio de la carne molida, Estados Unidos importa principalmente carne magra y recortes utilizados para complementar la producción doméstica de hamburguesas y carne picada. En ese sentido, Drovers considera que una mayor disponibilidad importada podría ejercer un impacto particularmente fuerte sobre los valores de la carne magra y, dentro del mercado ganadero, sobre las vacas de descarte.

La principal inquietud del sector, no obstante, pasa por la eventual reacción de los precios del ganado. El análisis recuerda lo ocurrido en octubre de 2025, cuando Trump anunció medidas orientadas a ampliar el acceso de carne argentina y flexibilizar aranceles para Brasil. En las dos semanas siguientes, los terneros machos en Arkansas bajaron unos US$ 41 por cada 100 libras, mientras que los precios del ganado de reposición retrocedieron alrededor de US$ 28 por cada 100 libras. Los autores advierten que un ingreso inesperadamente fuerte de importaciones durante 90 días podría volver a generar presión bajista.

La reacción inicial de los mercados futuros también reflejó esa sensibilidad. Tras conocerse el anuncio, los contratos de ganado de reposición llegaron a perder más de US$ 6 por cada 100 libras y los futuros del ganado terminado retrocedieron más de US$ 4. Sin embargo, durante la misma jornada buena parte de esas posiciones logró recuperarse, señal de que el mercado todavía intenta dimensionar cuánto volumen adicional terminará efectivamente ingresando y cuál será su impacto real sobre la formación de precios.

Pero posiblemente la mayor advertencia del análisis estadounidense esté relacionada con la reconstrucción del rodeo. Estados Unidos atraviesa niveles históricamente bajos de existencias ganaderas y necesita retener vientres para comenzar a aumentar nuevamente su producción.

James Mitchell, Josh Maples, Kenny Burdine y David Anderson, economistas citados por Drovers, sostienen que la medida “no ayuda a la industria ganadera estadounidense a reconstruir el rodeo”. La posibilidad de menores precios y mayor volatilidad podría desalentar la retención de vaquillas y las inversiones de largo plazo necesarias para expandir el stock.

De acuerdo con los especialistas, en el escenario más moderado la decisión podría retrasar el inicio o reducir la velocidad de recuperación del rodeo estadounidense; mientras que una presión de precios más fuerte o persistente podría llevar a productores a abandonar directamente sus planes de expansión.

Así, una política diseñada para incrementar rápidamente la oferta y abaratar la carne para el consumidor abre una interrogante dentro de la propia ganadería de Estados Unidos: si el alivio de corto plazo vía importaciones puede terminar dificultando la expansión de la producción doméstica que el país necesita para solucionar estructuralmente su déficit de ganado.