Para Fabricio Romão, director de Rural Center, la llegada de la empresa a Loma Plata representa algo más que la apertura de una nueva sucursal. Después de casi dos décadas recorriendo la región, aseguró que mantiene una relación particular con el Chaco y observa un territorio con amplias posibilidades de expansión productiva.
“Me encanta el Chaco. Hace 18 años que vengo y es una zona donde veo mucho progreso”, expresó Romão durante una entrevista con Valor Agro en el marco de la inauguración de la nueva sede de Rural Center.
Si bien definió al Chaco como uno de los grandes centros de la ganadería paraguaya, señaló que el potencial regional excede ampliamente la producción de carne. Destacó el peso de la lechería y el crecimiento que empiezan a mostrar la agricultura, los cereales y el algodón.
Desde su visión, todavía existe un amplio margen para intensificar la producción ganadera. “Hay mucho espacio. Hay cómo intensificar, hay cómo producir más terneros y hay cómo intensificar con confinamiento”, afirmó.
Romão considera que el avance agrícola también puede modificar la estructura productiva de la región. Una mayor disponibilidad de granos, explicó, puede acercar materia prima a los establecimientos ganaderos y generar mejores condiciones económicas para los sistemas de terminación intensiva y los feedlots.
A esto se suma el desarrollo de tecnologías que permiten producir con mayor información. Citó como ejemplo herramientas utilizadas en tambos para monitorear el comportamiento y bienestar de las vacas, además de tecnologías aplicadas a nutrición, reproducción, sanidad y manejo. “Hay muchas oportunidades para tener más información y, con esas informaciones, tomar mejores decisiones”, señaló. En agricultura, agregó, el productor chaqueño viene avanzando en el conocimiento de las ventanas productivas para cultivos como soja, maíz y algodón.
Otro factor que Romão considera determinante es el cambio en la infraestructura vial. Recordó que hace algunos años el Chaco todavía tenía importantes limitaciones de conectividad, una condición que comenzó a modificarse con las mejoras de la Ruta Transchaco, la Ruta de la Leche y el avance del Corredor Bioceánico.
“Hace diez años era una zona alejada, distante, una isla gigante que no tenía tanto acceso. Hoy los caminos están mejorando”, comentó. Para el empresario, esa conectividad permite que los productos lleguen a valores más competitivos y, al mismo tiempo, mejora las posibilidades de salida de la producción.
Con ganadería, leche y agricultura avanzando en paralelo, Romão considera difícil establecer un límite para el potencial productivo de la región. “Es difícil decir cuántas oportunidades hay, pero en el Chaco hay muchas cosas por hacer todavía”, resumió.

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