La firme competencia entre las principales industrias frigoríficas de Paraguay continúa elevando el valor del ganado gordo para exportación, en un mercado caracterizado por una oferta extremadamente reducida.

La etapa de recomposición del rodeo, más la disponibilidad de forraje, favorecida por las lluvias registradas en distintas regiones del país, ha fortalecido la posición de los establecimientos ganaderos, que hoy cuentan con mejores condiciones para postergar las ventas y esperar valores superiores.

De acuerdo al relevamiento de Valor Agro, en este contexto los precios de referencia volvieron a ajustarse al alza.

Actualmente el grueso de los negocios de machos y vaquillas de campo (incluyendo bonificaciones) se están cerrando en referencias que oscilan entre US$ 5,10 y US$ 5,15 por kilo carcasa

Sin embargo, ese no es el techo del mercado. Un volumen importante de operaciones (especialmente ganado de confinamiento con bonificaciones) continúa cerrándose por encima de esos valores, con negocios que oscilan entre US$ 5,25 y US$ 5,30 por kilo a la carne, e incluso algunos centavos adicionales en casos puntuales, dependiendo del tipo de hacienda, volumen, y calidad.

En la categoría vacas, la referencia base también muestra una mejora y se ubica en US$ 4,90 por kilo carcasa, aunque los frigoríficos continúan otorgando bonificaciones por determinadas condiciones de los lotes, lo que amplía la dispersión de precios efectivos que recibe el productor.

La principal explicación de este escenario continúa siendo la escasez de oferta. Los productores mantienen una estrategia de retención de animales, favorecidos por las buenas condiciones de los campos, la disponibilidad de pasturas y las precipitaciones registradas durante las últimas semanas.

Esto limita el volumen de hacienda disponible para faena y obliga a las industrias, especialmente a las de mayor capacidad instalada, a competir con mayor intensidad para asegurar materia prima.

Las expectativas del mercado indican que agosto continuará siendo un mes de fuerte presión compradora, impulsado principalmente por las principales plantas frigoríficas del país, que buscarán mantener sus niveles de actividad en un contexto de oferta limitada.

Sin embargo, la mirada de los operadores también se extiende hacia septiembre. Con la finalización de la actividad de las cuadrillas kosher, se espera una reducción en el ritmo de faena y una menor presión de compra por parte de la industria, situación que podría traducirse en algunos ajustes sobre los valores del ganado durante ese mes.

Más allá de esa posible corrección estacional, las perspectivas para el último trimestre del año siguen siendo favorables. La combinación de una oferta restringida, una demanda internacional sostenida y la necesidad de abastecimiento de la industria proyecta un cierre de año con un mercado dinámico y nuevamente competitivo por la hacienda de exportación.