Una nueva propuesta para distribuir la cuota de 99.000 toneladas de carne vacuna del acuerdo Mercosur–Unión Europea entró en escena en las últimas horas, aunque lejos de cerrar la discusión abrió nuevas diferencias entre gobiernos y gremiales privadas de la región.
El presidente de la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), Jorge Andrés Rodríguez, hizo pública en Valor Agregado Uruguay una fórmula basada en dividir el volumen en tres partes y aseguró que existen conversaciones entre los privados y que, hasta el momento, no se habían presentado objeciones.
La alternativa contempla distribuir un 33% de la cuota en partes iguales entre los países habilitados para exportar, otro 33% de acuerdo con los antecedentes de utilización y cumplimiento de la propia cuota, y mantener el tercio restante bajo el mecanismo de “primero llegado, primero servido”.
Rodríguez explicó que la intención es encontrar un mecanismo que aporte previsibilidad y permita al Mercosur llegar a una posición común.
Sin embargo, información a la que accedió Valor Agro con fuentes vinculadas a las negociaciones señalaron que una propuesta de características similares había sido presentada meses atrás por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a los gobiernos del Mercosur, sin que consiguiera un acuerdo entre todas las partes.
De acuerdo con la información recogida por Valor Agro, el planteamiento técnico del BID contemplaba la posibilidad de combinar tres criterios de distribución e incluso modificar el peso relativo de cada uno. Es decir, la fórmula no necesariamente debía establecer tres partes iguales del 33%: una alternativa podría destinar, por ejemplo, un 50% del volumen al reparto equitativo entre los países y dividir el 50% restante entre antecedentes comerciales y el sistema de “primero llegado, primero servido”, con diferentes combinaciones posibles.
El principal obstáculo, sin embargo, continúa siendo político. Fuentes consultadas por Valor Agro indicaron que existen diferencias importantes entre los gobiernos del Mercosur sobre cómo debe distribuirse el cupo europeo y que esa distancia, hasta el momento, impide construir una posición común.
En ese escenario, Paraguay mantiene una postura particularmente firme. Según pudo saber Valor Agro, el Gobierno paraguayo no apoyará “de ninguna manera” una distribución basada en tres tercios y continuará defendiendo que la totalidad de la cuota sea repartida equitativamente entre los cuatro socios. La posición de Asunción sigue siendo asignar un 25% a Paraguay, 25% a Brasil, 25% a Argentina y 25% a Uruguay.
Al mismo tiempo, dentro del propio sector privado de algunos países señalaron que no existe intención de avanzar bajo ese mecanismo.
Más allá de la discusión sobre porcentajes, existe otro punto que comienza a preocupar especialmente a los negociadores del bloque: qué ocurre si el Mercosur no define internamente cómo distribuir las 99.000 toneladas.
Fuentes políticas regionales explicaron que, en ausencia de un reparto, el funcionamiento bajo un esquema de “primero llegado, primero servido” trasladaría buena parte del poder comercial hacia los importadores europeos.
En ese escenario, serían los compradores quienes podrían definir con mayor libertad qué proveedor utilizar, buscando calidad, disponibilidad y condiciones comerciales entre los diferentes países. Para las fuentes consultadas, esa competencia podría aprovechar las desventajas relativas de determinados exportadores y debilitar la capacidad negociadora de las industrias del Mercosur.
La lectura cambia sustancialmente si los cuatro países acuerdan previamente una distribución. Con volúmenes asignados a cada Estado, la oferta pasa a estar administrada desde el origen y cada país gana herramientas para ordenar su participación y defender el valor de acceso a un mercado de alto poder adquisitivo.
En otras palabras, la discusión no pasa únicamente por cuántas toneladas recibe cada socio, sino también por quién tendrá el poder de negociación sobre la cuota.

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