El mercado del ganado gordo de exportación se encamina hacia un segundo semestre especialmente dinámico. La incorporación de nuevos actores a la industria frigorífica, con niveles de faena cada vez más relevantes, está modificando el equilibrio tradicional del negocio y generando una competencia más intensa por una oferta de hacienda que continúa siendo limitada.
La reconfiguración de la cadena industrial ya comienza a sentirse en el mercado. Hoy existen más plantas buscando ganado, nuevos compradores con necesidad de consolidar sus operaciones y ganar confianza, lo que se traduce en una mayor presión sobre las categorías disponibles para faena. En un escenario de escasez, esta competencia obliga a las industrias a mejorar sus propuestas y, en determinados momentos, a despegarse de las referencias generales para asegurar volumen.
La oferta de ganado terminado no es abundante y difícilmente lo sea durante los próximos meses. El productor transita un invierno relativamente favorable desde el punto de vista climático, dispone de mejores condiciones para administrar sus cargas y no enfrenta la urgencia de vender.
Al mismo tiempo, busca recuperar valor frente a la caída del tipo de cambio, que redujo el poder de compra generado por cada animal comercializado.
Este conjunto de factores fortalece la posición negociadora del sector primario. La referencia del mercado se encuentra actualmente sobre una base cercana a los US$ 5 por kilo carcasa para los machos, aunque con una marcada disparidad entre plantas, categorías y condiciones comerciales. Esa diferencia responde, principalmente, a las necesidades particulares de cada industria y a la urgencia por completar sus programas de faena.
Mirando el futuro cercano, esos 5 dólares a la carne parecería ser una cotización piso en los negocios. Y más aún cuando se empiezan a conocer, y a números interesantes, acuerdos de fijación de precios de mediano plazo, con el objetivo de ganar certeza en la terminación y asegurar materia prima en la industria.
El escenario internacional también juega a favor. La carne paraguaya viene alcanzando valores promedio de exportación muy atractivos y las perspectivas para agosto son positivas. Septiembre podría mostrar una moderación temporal por la salida de las cuadrillas kosher, considerando la fuerte participación que tuvo Israel dentro del comercio exterior. Sin embargo, desde octubre se espera una reactivación importante de los programas de compra y una dinámica de cierre de año mucho más intensa.
Cuando la exportación acelera, la necesidad de materia prima también aumenta. Por eso, todo indica que las plantas frigoríficas volverán a presionar con fuerza sobre el mercado de haciendas durante el último trimestre.
A esto se suman los cambios operativos que algunas de las industrias de mayor participación en la faena nacional realizarán en determinadas plantas, ya sea por obras, ampliaciones o ajustes destinados a preparar una estructura industrial más competitiva de cara al 2027. Lejos de debilitar el mercado, estos movimientos forman parte de una etapa de transformación que busca ampliar capacidades y mejorar la eficiencia de todo el complejo exportador.
El nuevo mapa industrial, con empresas tradicionales, nuevos capitales y actores nacionales que están buscando ganar protagonismo, abre una oportunidad importante para la ganadería paraguaya. Una industria más diversificada y competitiva reduce la concentración de la demanda, genera nuevas alternativas comerciales y fortalece la formación del precio.
Las perspectivas para el segundo semestre son, por lo tanto, favorables. Existe una demanda internacional firme, una industria con mayores necesidades de compra y una disponibilidad limitada de animales terminados. Todo conduce a pensar que la presión, la disparidad entre plantas y la competencia por el ganado serán características dominantes durante el cierre del 2026.
El productor deberá seguir de cerca las señales del mercado, comparar propuestas, evaluar condiciones y evitar decisiones apresuradas. En un escenario como el actual, la información y la capacidad de negociación adquieren un valor determinante.
La nueva configuración de la industria frigorífica empieza a inclinar la balanza a favor del sector primario. Y, mientras la carne paraguaya mantenga su fortaleza en el mercado internacional y la oferta de ganado continúe ajustada, existen fundamentos sólidos para proyectar precios firmes y un mercado caliente durante los próximos meses.

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