La baja incorporación de procesos administrativos, registros productivos y sistemas de planificación continúa siendo uno de los principales obstáculos para mejorar la eficiencia de la ganadería paraguaya, según afirmó Marcos Medina, exministro de Agricultura y Ganadería y actual consultor de Bursal.
En entrevista con Valor Agro, Medina señaló que, de acuerdo con datos extraídos del Censo Agropecuario Nacional, solamente el 0,2% de las fincas ganaderas del país declara contar con algún tipo de gestión administrativa y toma de datos para aplicar decisiones estratégicas.
“Es un número preocupante y quizás uno de los principales talones de Aquiles que tenemos como sector”, sostuvo. A su criterio, la falta de información limita la capacidad de los establecimientos para planificar, identificar problemas, medir resultados y ejecutar decisiones orientadas al crecimiento.
El especialista explicó que uno de los mayores desafíos no se encuentra necesariamente en la disponibilidad de tecnologías. Paraguay dispone de conocimientos, herramientas de manejo, profesionales y experiencias productivas exitosas, pero esas capacidades todavía no llegan de manera directa a la mayoría de los productores.
“Existe la tecnología, está presente el conocimiento necesario, pero se encuentra concentrado en un pequeño segmento de productores que no pasa del 2%”, manifestó Medina. Si bien ese grupo representa una proporción relevante del hato bovino nacional, indicó que el 98% de los productores no accede de primera mano a esas herramientas.
Como ejemplo, mencionó que el 80% de las fincas ganaderas paraguayas no utiliza servicio estacionado. “Ocho de cada diez fincas no lo hacen, a pesar de que cualquier curso básico de producción ganadera habla de la importancia de estacionar el servicio”, expresó.
El servicio estacionado permite ordenar el periodo reproductivo, concentrar las pariciones, mejorar el manejo sanitario y nutricional, organizar el destete y evaluar con mayor precisión los resultados reproductivos.
Sin embargo, su baja adopción refleja las dificultades existentes para transferir conocimientos básicos de manejo hacia una parte importante de los establecimientos.
Para Medina, esta situación adquiere una relevancia especial ante el objetivo público y privado de recomponer el hato ganadero. Sostuvo que aumentar la cantidad de animales no dependerá únicamente de incorporar tecnologías más complejas, sino de aplicar prácticas de manejo, registrar información y analizar los resultados productivos.
“Si no existe información, planificación y organización, es muy difícil tomar decisiones estratégicas”, remarcó.
En ese sentido, señaló que cada establecimiento debe ser entendido como un sistema en el que se relacionan los recursos humanos, la carga animal, la disponibilidad forrajera, la reproducción, la sanidad y las variables económicas.
La profesionalización, agregó, también debe alcanzar a las empresas familiares y a las nuevas generaciones que comienzan a asumir responsabilidades dentro de los campos. Esto implica acompañar el conocimiento productivo con criterios de administración, definición de roles, liderazgo, control de costos e indicadores de desempeño.
Medina concluyó que cerrar la brecha entre los productores que ya utilizan información y aquellos que todavía toman decisiones sin registros será determinante para elevar la productividad de la ganadería paraguaya.
“Tenemos el conocimiento y las tecnologías; el desafío es lograr que lleguen a una mayor cantidad de productores y que puedan ser llevadas a la práctica”, finalizó.

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