Mientras el Mercosur y Canadá avanzan en las negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial, el sector ganadero canadiense elevó su nivel de preocupación y redobló la presión sobre el gobierno de Ottawa para evitar una ampliación del acceso de la carne vacuna sudamericana a ese mercado. La discusión se da en un momento clave, con ambas partes acelerando las conversaciones y buscando acercar posiciones antes de fin de año.
La Asociación Canadiense de Pecuaristas (CCA, por sus siglas en inglés) sostiene que una mayor apertura a las importaciones provenientes del Mercosur —integrado por Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia en proceso de adhesión plena— podría afectar la rentabilidad de los productores locales y desincentivar la recomposición de los rodeos bovinos en Canadá.
Según datos citados por la propia entidad, las importaciones de carne vacuna alcanzaron en 2025 su nivel más alto desde 1993 y representaron cerca del 30% del consumo doméstico canadiense. En paralelo, las compras de carne provenientes de países del Mercosur crecieron un 238% desde 2021, pasando de unas 12.000 toneladas a más de 40.000 toneladas en 2025.
La preocupación de los productores canadienses no se concentra en los cortes premium, sino en la carne magra utilizada para hamburguesas y productos procesados. Mientras Canadá basa gran parte de su producción en animales terminados a grano, los países sudamericanos tienen una importante participación en el suministro de recortes magros para la industria alimenticia.
De acuerdo con medios especializados de Canadá, referentes de la industria consideran que una mayor entrada de carne vacuna del Mercosur podría generar presión sobre los precios internos del ganado y afectar particularmente a la industria frigorífica local.
Actualmente, Argentina y Brasil cuentan con cuotas limitadas de exportación de carne vacuna libres de aranceles hacia Canadá, mientras que los volúmenes adicionales enfrentan una tarifa del 26,4%. El sector ganadero canadiense entiende que una flexibilización de esas condiciones podría traducirse en una mayor competencia para la producción doméstica.
Las negociaciones entre Canadá y el Mercosur retomaron dinamismo en octubre de 2025, luego de varios años de estancamiento. La décima ronda de conversaciones se desarrolló la semana pasada en Toronto bajo la Presidencia Pro Témpore de Paraguay, con avances en áreas vinculadas al comercio de bienes y servicios, propiedad intelectual, comercio electrónico y procedimientos de origen.
El renovado interés de Canadá responde, en parte, a la necesidad de diversificar mercados y reducir su dependencia comercial de Estados Unidos, en un contexto internacional marcado por tensiones arancelarias y cambios en las políticas comerciales globales.
Para los países del Mercosur, un eventual acuerdo abriría nuevas oportunidades para productos agropecuarios, entre ellos la carne vacuna, en un mercado de alto poder adquisitivo. Sin embargo, las resistencias internas dentro de Canadá anticipan que el acceso de la carne sudamericana seguirá siendo uno de los capítulos más sensibles de la negociación.

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