El mercado paraguayo de ganado de reposición atraviesa un período de relativa estabilidad, con una demanda que se mantiene activa en prácticamente todas las categorías, pero con compradores más cautelosos al momento de definir valores. Juan Pablo Torres, responsable comercial de Aosta Remates, señaló a Valor Agro que el negocio continúa firme, aunque lejos de los picos registrados meses atrás.

La última feria de invernada por pantalla organizada por Aosta Remates alcanzó entre 80% y 81% de colocación, con buen movimiento principalmente en vaquillas para confinamiento, vacas de invernada y desmamantes machos. También se comercializaron toretones, vacas preñadas y vaquillas preñadas.

“Hay firmeza en el mercado y pedidos por todas las categorías, pero todavía los precios son bastante conservadores”, explicó Torres. Según indicó, la principal cautela se encuentra actualmente del lado comprador, mientras algunos vendedores todavía mantienen referencias de precios alcanzadas tres o cuatro meses atrás.

Uno de los factores que moderó el mercado fue el comportamiento del tipo de cambio. Torres sostuvo que la baja del dólar tuvo un impacto directo sobre el poder de compra del invernador y contribuyó a estabilizar los valores de la reposición durante los últimos meses, pese a que el ganado gordo continúa operando en niveles históricamente elevados.

En desmamantes machos de hasta aproximadamente 180 kilos, las referencias se ubican actualmente en torno a G. 22.500 a G. 23.000 por kilo, dependiendo de la calidad y características del lote. Cuando los animales superan los 200 kilos, normalmente aparece una presión a la baja sobre el valor por kilo, mientras que los terneros más livianos, de entre 140 y 150 kilos, pueden alcanzar algunos puntos adicionales.

Para las vacas de invernada, Torres ubicó la referencia entre G. 13.000 y G. 13.500 por kilo. Explicó que existe demanda en esos niveles, aunque la condición corporal y calidad de los animales adquieren especial importancia luego de la salida del invierno.

Una de las categorías donde se observa una oferta más restringida es la de toretones. Torres explicó que desde hace tres o cuatro meses disminuyó considerablemente la disponibilidad de estos animales en las ferias por pantalla, principalmente por la fuerte participación de algunas industrias frigoríficas que compraron directamente para abastecer confinamientos propios o arrendados.

Pese a esa menor disponibilidad, la categoría no registró una escalada significativa de precios. Las referencias se han mantenido aproximadamente entre G. 17.500 y G. 18.500 por kilo, condicionadas también por los movimientos recientes del ganado gordo.

Hacia el último trimestre del año, Torres observa mayores posibilidades de presión alcista que de nuevas correcciones, especialmente si se consolidan las lluvias y mejora la capacidad de los productores para mover y reponer ganado. No obstante, descartó como escenario deseable un retorno a los valores extremos observados meses atrás, cuando algunos desmamantes llegaron a negociarse entre G. 28.000 y G. 30.000 por kilo.

Para el responsable comercial de Aosta, una suba del orden del 10% al 15% sobre los valores actuales podría configurar un mercado equilibrado para la cadena. “Hoy estamos hablando de G. 23.000 como un precio promedio normal. Si tenemos un 10% o 15% más y se estabiliza ahí, consideramos que serían precios bastante razonables”, afirmó. La evolución dependerá especialmente de que se sostengan los precios del ganado gordo, de las lluvias durante la primavera y del comportamiento del dólar hacia el cierre de 2026.