Cobertura especial de Valor Agro desde Shanghái, China

La edición 2026 de la SIAL China comenzó antes de lo habitual y lo hizo en medio de un escenario de incertidumbre global que hoy condiciona al comercio internacional de alimentos y, particularmente, al negocio de la carne bovina. 

Desde Shanghái, el director de Faxcarne, Rafael Tardáguila, definió a esta edición como “la feria de la incertidumbre”, reflejando el clima que domina las negociaciones y el ánimo de los operadores internacionales.

El analista señaló que el mercado llega a esta feria con múltiples interrogantes vinculados a la economía china, el comportamiento de la demanda y la evolución del comercio mundial en un contexto de elevada volatilidad. 

“Hay mucha cautela”, transmitió Tardáguila, en referencia al posicionamiento de importadores y exportadores que participan de uno de los principales encuentros alimentarios del mundo.

La SIAL 2026 se desarrolla en un momento donde China continúa siendo un actor determinante para la carne bovina global, pero con señales menos previsibles que en años anteriores. El menor dinamismo económico, la presión sobre el consumo y la competencia entre proveedores internacionales generan un escenario de negociaciones más complejas y con compradores mucho más selectivos.

Según explicó Tardáguila, la incertidumbre también alcanza a los exportadores sudamericanos, que observan un mercado con menos referencias claras y con una mayor sensibilidad frente a los precios internacionales. 

A esto se suman factores geopolíticos, movimientos cambiarios y tensiones comerciales que impactan directamente sobre la formación de valores y las expectativas del negocio.

Para el Mercosur, la feria representa igualmente una instancia estratégica para sostener vínculos comerciales y medir el pulso de los importadores asiáticos. Más allá de las dudas coyunturales, China continúa siendo el principal motor del comercio mundial de carne bovina y cualquier señal que surja desde la SIAL tiene impacto inmediato sobre los mercados regionales.

Tardáguila también remarcó que el contexto actual obliga a los exportadores a actuar con mayor prudencia y seguimiento permanente del mercado, en una etapa donde la volatilidad pasó a ser una de las principales características del comercio internacional de alimentos.