La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil abre un nuevo escenario para el agronegocio y el comercio internacional de carne bovina. La depreciación del real podría fortalecer la competitividad exportadora brasileña y favorecer una mayor colocación de productos en el exterior, aunque también genera preocupación por el encarecimiento de los costos productivos, el endeudamiento del sector y las perspectivas económicas para los próximos cuatro años.
En una entrevista concedida a Valor Agregado, Fernando Enrique Iglesias, analista y coordinador de Inteligencia de Mercado de la consultora brasileña Safras & Mercado, analizó las primeras repercusiones del resultado electoral y sus posibles efectos sobre la producción agropecuaria y el posicionamiento comercial de Brasil.
El triunfo de Lula, que obtuvo el 51,79% de los votos válidos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro en las elecciones del domingo 25 de octubre, fue confirmado por el Tribunal Superior Electoral de Brasil. El mandatario iniciará su cuarto período presidencial en enero de 2027.
Iglesias explicó que la reacción inicial de los mercados fue contraria a las expectativas que predominaban en parte del empresariado y del agronegocio brasileño, que anticipaban un real fortalecido y una respuesta más favorable del mercado bursátil ante una eventual victoria de Bolsonaro.
Sin embargo, destacó que la depreciación de la moneda brasileña también genera oportunidades comerciales. Según indicó, productos como la soja, el maíz y el ganado registraron movimientos positivos, impulsados por la perspectiva de una mayor competitividad internacional. “Con este escenario de devaluación monetaria, la competitividad de la soja, el maíz y la carne bovina brasileña va a aumentar, y va a aumentar mucho”, afirmó el analista.
En ese sentido, sostuvo que Brasil podría ganar todavía más protagonismo en el comercio mundial de alimentos, especialmente considerando que las exportaciones seguirán siendo una prioridad para las agroindustrias ante la debilidad del consumo doméstico.
“Brasil ya es el principal exportador de soja, de carne bovina y de otros productos del agronegocio. Esto tiende a intensificarse y existe una perspectiva de que gane todavía más competitividad en el mercado internacional”, señaló.
Costos de producción y endeudamiento, entre las principales preocupaciones
Pese a las oportunidades comerciales que puede generar un real depreciado, Iglesias advirtió que el nuevo escenario económico también representa riesgos importantes para los productores brasileños.
Explicó que Brasil mantiene una elevada dependencia de las importaciones de fertilizantes, defensivos agrícolas y otros insumos utilizados en la producción, por lo que un tipo de cambio más alto también puede traducirse en un incremento de los costos.
A esto se suma el elevado nivel de endeudamiento del sector agropecuario y las dificultades que podrían presentarse para reducir las tasas de interés, considerando las presiones fiscales.
El analista también expresó preocupación por eventuales aumentos de la carga tributaria y mayores dificultades para renegociar las obligaciones financieras de los productores.
No obstante, señaló que la composición del Congreso brasileño podría limitar algunas de las políticas que pretenda impulsar Lula durante su nuevo mandato. En cuanto a la relación entre el Gobierno y el agronegocio, consideró que la elección del futuro ministro de Agricultura será determinante para generar espacios de diálogo y acercamiento.
Brasil mantendría su liderazgo mundial en exportaciones de carne
Al referirse específicamente al negocio cárnico, Iglesias sostuvo que Brasil dispone de las condiciones productivas e industriales necesarias para mantener su posición entre los principales proveedores de proteínas animales del mundo. “Brasil no va a perder el liderazgo global de las exportaciones de carne bovina y de pollo. También seguirá muy bien posicionado en las exportaciones de carne porcina”, aseguró.
Desde su perspectiva, la combinación de una moneda depreciada y la necesidad de sostener el funcionamiento de la agroindustria podría fortalecer la orientación exportadora de Brasil durante los próximos años.
Sin embargo, advirtió que el desempeño comercial también dependerá de factores externos, especialmente las condiciones de acceso a China y las exigencias regulatorias de la Unión Europea.
Sobre el mercado europeo, mencionó los desafíos asociados a las regulaciones sobre antimicrobianos y deforestación, aunque consideró que Brasil tiene capacidad para adaptarse a las exigencias de los mercados de mayor valor.
China buscará reducir su dependencia de la carne importada
Respecto a China, uno de los destinos estratégicos de las exportaciones brasileñas de carne bovina, Iglesias consideró que las políticas de salvaguardia comercial y los esfuerzos del país asiático por aumentar su producción interna seguirán condicionando el negocio internacional.
Explicó que China viene desarrollando inversiones importantes para ampliar su producción de carne porcina y aviar, una estrategia que también podría extenderse a la producción bovina, aunque con resultados más lentos debido a las características del ciclo ganadero.
Según su interpretación, el país asiático continuará siendo un comprador relevante, pero podría reducir gradualmente su dependencia de las importaciones. “China va a mantener un ritmo importante de importaciones, pero probablemente no llegará a los picos que vimos durante esta década, cuando compraba grandes cantidades de productos a cualquier nivel de precio”, expresó.
Mercosur y un mayor acercamiento a los BRICS
Finalmente, Iglesias analizó las posibles repercusiones del nuevo mandato de Lula sobre las relaciones comerciales de Brasil con los demás países del Mercosur.
En este sentido, consideró que el Gobierno brasileño podría profundizar sus vínculos diplomáticos y comerciales con los países que integran los BRICS, particularmente China, Rusia e India, en función de sus prioridades de política exterior.
A su entender, este posicionamiento podría adquirir mayor protagonismo que el relacionamiento con América del Sur y Estados Unidos, aunque aclaró que se trata de una primera lectura del escenario político.
De esta manera, la reelección de Lula plantea un panorama de oportunidades y desafíos para el agronegocio brasileño: una mayor competitividad exportadora, especialmente en carne bovina, pero también mayores riesgos financieros y productivos que podrían condicionar las inversiones del sector durante los próximos cuatro años.

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