La industria frigorífica argentina atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La menor oferta de ganado para faena, la caída de la actividad industrial y la necesidad de generar condiciones que permitan aumentar la producción de carne fueron algunos de los principales planteos realizados al gobierno nacional durante las últimas semanas.

Daniel Pepa, responsable de Valor Agro Argentina, señaló que existe una creciente preocupación en el sector industrial ante la reducción de la disponibilidad de hacienda y el impacto que esto tiene sobre la actividad de los frigoríficos.

“Los frigoríficos en la Argentina están atravesando el nivel de actividad más bajo en una década. Esto tiene que ver fundamentalmente con la menor oferta de hacienda y la caída de la faena”, indicó.

Si bien durante el último mes se registró una recuperación moderada de la actividad, con un aumento cercano al 4% según datos del Consorcio ABC, la comparación interanual continúa reflejando un escenario de retracción.

De acuerdo con Pepa, durante mayo de 2026 se faenaron 127.600 cabezas menos que en igual mes del año pasado, una cifra que refleja la magnitud del desafío que enfrenta la cadena cárnica argentina. “Es un número que preocupa mucho”, sostuvo el periodista especializado, quien agregó que la principal inquietud de la industria pasa hoy por la disponibilidad de materia prima.

La situación fue planteada recientemente al ministro de Economía, Luis Caputo, durante una reunión mantenida con representantes del Consorcio ABC, entidad que nuclea a los principales frigoríficos exportadores del país.

Más allá de las dificultades productivas, la industria encuentra cierto alivio en la corrección que experimentó el precio del novillo de exportación. Tras alcanzar valores cercanos a US$ 6,20 por kilo, actualmente se ubica en torno a US$ 5,74 por kilo carcasa. “Argentina llegó a tener un novillo más caro que Australia. Ahora se puso un poco más a tiro y eso puede ser un aliciente para algunos frigoríficos”, explicó Pepa.

A pesar de este escenario, las perspectivas exportadoras continúan siendo positivas. El sector proyecta embarques cercanos a los US$ 5.000 millones durante 2026 y trabaja junto al gobierno en una estrategia que permita duplicar esa facturación durante los próximos años.

El cambio de paradigma también aparece como uno de los factores estructurales del negocio. Históricamente orientada al consumo doméstico, la cadena cárnica argentina observa una creciente relevancia de las exportaciones, impulsadas principalmente por la demanda de China y Estados Unidos.

“China sigue siendo el gran salvador de la Argentina”, afirmó Pepa, destacando además el potencial que representa el mercado europeo a través de la cuota Hilton, donde Argentina cuenta con un cupo cercano a las 30.000 toneladas y ventajas arancelarias que fortalecen su posicionamiento comercial.

Sin embargo, desde la industria coinciden en que el principal desafío no pasa únicamente por los mercados, sino por generar las condiciones necesarias para incrementar la producción ganadera y asegurar un mayor volumen de animales para faena en los próximos años.