El mapa internacional de la carne bovina paraguaya atraviesa una transformación significativa. Israel y Estados Unidos ganaron un peso determinante dentro de las exportaciones y se convirtieron en dos pilares para la formación de precios, en un escenario en el que Paraguay redujo su dependencia de mercados tradicionales y encontró nuevos destinos capaces de absorber volúmenes crecientes a valores atractivos.
Lucas Möller, integrante del equipo de análisis de mercado de Datagro y responsable del análisis de información de mercados de Estancia Ypotí, explicó en Valor Agregado que el cambio registrado en apenas dos años es contundente. “Cuando miramos Israel y Estados Unidos, en 2024 juntos representaban cerca del 10% al 15% de nuestros destinos de exportación. Hoy los dos juntos suman alrededor del 45% y pagando buenos precios”, señaló.
Para Möller, esta nueva composición tiene consecuencias directas sobre los fundamentos del negocio ganadero paraguayo. El país, por su escala y flexibilidad exportadora, consiguió redireccionar parte de su producción mientras Brasil avanzó con mayor fuerza sobre Chile, históricamente el principal destino de la carne nacional.
“Paraguay perdió un poco de fuerza en Chile en los últimos dos años. Brasil entró con fuerza en ese mercado”, explicó. A su entender, el menor tamaño relativo de Paraguay también le entrega una ventaja: “Como es más chico, es más dinámico para poder enviar su producción hacia otros destinos”.
Dentro de esta nueva configuración, Israel sobresale especialmente por los precios. Según Möller, actualmente es el destino que mejor remunera a la carne paraguaya, con valores cercanos a US$ 9.000 por tonelada.
El analista explicó que se trata de un mercado con características particulares debido a las exigencias religiosas de la faena kosher y al calendario de festividades judías, factores que generan una marcada estacionalidad en la actividad de las cuadrillas.
“Israel hoy es el país que paga más caro nuestra carne, llegando cerca de US$ 9.000 por tonelada”, afirmó. Además, destacó que la demanda israelí presenta un crecimiento estructural: entre 2017 y 2025, las importaciones de carne bovina del país aumentaron a un ritmo aproximado del 10% anual, mientras que las colocaciones paraguayas crecieron a una tasa superior.
Ese avance permitió que Paraguay pasara de tener una presencia relativamente limitada a convertirse, según Möller, en el segundo mayor origen de la carne bovina importada por Israel, solamente detrás de Argentina.
El fortalecimiento de Sudamérica también es evidente. De acuerdo con los datos presentados por el analista, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay representaban conjuntamente alrededor del 76% del valor importado por Israel en 2017, mientras que actualmente concentran aproximadamente el 94%.
“Israel tomó mucho gusto por la carne latinoamericana y eso es muy bueno para la ganadería paraguaya”, sostuvo.
¿Qué puede pasar cuando se retiren las cuadrillas kosher?
Uno de los principales interrogantes para el mercado ganadero está puesto sobre septiembre. Las cuadrillas kosher que actualmente trabajan en Paraguay se retirarían aproximadamente el 2 de septiembre, dando paso a una ventana de menor actividad vinculada a Israel hasta su eventual regreso hacia finales de octubre o comienzos de noviembre.
La salida de los rabinos debería generar algún efecto sobre la demanda industrial, pero Möller considera que existen fundamentos suficientes para amortiguar una corrección importante del precio del ganado.
“Para el segundo semestre no tenemos mucho ganado para faenar acá en Paraguay. Hay una retención de hembras muy fuerte, entonces creo que ese periodo no va a ser suficiente para impactar muy fuertemente los precios”, aseguró.
El escenario podría traducirse en una reducción del ritmo de faena de algunas industrias durante septiembre y octubre, además de una mayor orientación hacia otros destinos. Para el analista, la menor presión específica de Israel no necesariamente implicará un cambio profundo en la formación de precios debido, fundamentalmente, a la limitada disponibilidad de ganado.
Estados Unidos aparece como el gran sostén estructural
En paralelo, Estados Unidos se consolida como uno de los mercados de mayor potencial para Paraguay. A diferencia de Israel, donde la estacionalidad kosher juega un papel relevante, el fundamento estadounidense está relacionado con un problema estructural de oferta.
Möller señaló que el rodeo vacuno estadounidense se encuentra en niveles históricamente bajos, mientras que también existe una limitada disponibilidad de animales en confinamiento y bajos stocks de carne.
“Estados Unidos tiene una crisis en su ganadería. Su stock ganadero está en el nivel más bajo de los últimos 40 años”, explicó.
De acuerdo con los indicadores manejados por Datagro, los stocks de animales en feedlots estadounidenses también se encuentran por debajo de las referencias habituales para esta época. Möller mencionó alrededor de 1,4 millones de animales frente a niveles que normalmente se ubican entre 1,7 y 1,8 millones.
A esto se suma un reducido inventario de carne bovina refrigerada. Según el analista, los stocks se encuentran alrededor de 176 mil toneladas, frente a referencias habituales cercanas a las 200 mil toneladas. “Hay una falta muy grande de carne en Estados Unidos”, resumió.
Una oportunidad de largo plazo para Paraguay
El déficit estadounidense abre una oportunidad especialmente atractiva para países exportadores con excedentes de producción. Para Möller, Sudamérica está bien posicionada para abastecer esa necesidad durante los próximos años y Paraguay ya comenzó a construir su espacio.
“Para Paraguay el mercado de Estados Unidos es muy reciente, hace pocos años que estamos exportando carne y ya ganamos mucho espacio”, indicó.
El siguiente paso, a su entender, sería avanzar hacia condiciones comerciales más favorables y eventualmente conseguir una cuota exclusiva para Paraguay, lo que permitiría reducir la competencia directa dentro de los contingentes compartidos con otros proveedores.
De todas maneras, existen factores que pueden moderar temporalmente la presión compradora estadounidense. Entre ellos mencionó la eventual recuperación de los envíos de ganado mexicano hacia Estados Unidos y la mayor disponibilidad de carne de países como Brasil y Australia.
Sin embargo, la lectura de mediano y largo plazo continúa siendo positiva. “Estados Unidos es uno de los mayores consumidores de carne del mundo y está con una crisis de producción. Entonces los países que tienen excedentes de producción, como los de Latinoamérica, son muy atractivos a largo plazo”, afirmó.
Al trasladar el análisis internacional al mercado paraguayo, Möller puso especial énfasis en la oferta ganadera. Los últimos indicadores continúan mostrando señales de retención de vientres, un proceso que limita la disponibilidad de animales para faena y que podría prolongarse durante los próximos meses.
Según indicó, la participación de hembras se encuentra alrededor del 38% de la faena total, por debajo del rango de entre 40% y 46% observado habitualmente. Esa menor extracción de hembras constituye una señal del proceso de retención y recomposición del rodeo.
Si bien julio marcó una recuperación importante de la actividad frigorífica, superando las 190.000 cabezas, Möller consideró que parte de ese incremento respondió a la fuerte recuperación del precio del ganado.
“El precio subió y todos los animales que estaban listos, esperando una suba para ser faenados, ya salieron”, explicó. A esto se agregó un fuerte desempeño exportador, con aproximadamente 30.000 toneladas colocadas durante julio.
La expectativa es que la disponibilidad continúe ajustada durante el último tramo de 2026. Además de la retención de hembras, Möller incorporó otro elemento que puede resultar determinante: el clima.
La llegada de un escenario más lluvioso asociado a El Niño durante noviembre, diciembre y enero podría mejorar la disponibilidad de pasturas y estimular al productor a agregar kilos en el campo antes de vender.
“Más lluvias significan más producción de pastura, retención de animales a pasto y también más problemas logísticos que afectan los animales disponibles para faena”, señaló.
Esta combinación de oferta ganadera restringida, retención de hembras, mejores condiciones forrajeras y una demanda internacional diversificada constituye, según el análisis, un piso importante para el mercado durante el cierre del año.
En ese contexto, la pausa de Israel entre septiembre y octubre podría generar cierta moderación en la actividad industrial, pero difícilmente sea suficiente por sí sola para provocar una corrección profunda. Estados Unidos aparece como un sostén cada vez más relevante, mientras la posterior vuelta de las cuadrillas kosher volvería a incorporar presión de demanda.

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