La intensificación de los sistemas ganaderos y la necesidad de producir más carne con los mismos recursos abren un escenario de grandes oportunidades para la incorporación de tecnologías nutricionales en Paraguay.
Bajo esa premisa, Grupo Sacramento Nutrición Animal presentó en el marco de Cooprolanda herramientas orientadas a mejorar la eficiencia tanto en la producción de carne como de leche, con especial énfasis en aumentar los kilos de ternero destetados por vaca.
Para Luiz Gómes, coordinador de Productos de Grupo Sacramento Nutrición Animal, el contexto internacional es ampliamente favorable para la producción pecuaria del Cono Sur. Destacó que Paraguay, junto con Brasil, Uruguay y Argentina, cuenta con una ventaja competitiva al poder abastecer tanto mercados que priorizan calidad como aquellos que demandan volumen, en un escenario de creciente consumo mundial de proteínas animales.
En ese contexto, explicó que la empresa trabaja muy cerca de los productores, utilizando información productiva para medir resultados y demostrar el impacto de sus tecnologías en indicadores como producción de terneros, porcentaje de destete, producción de leche, reproducción y eficiencia general de los establecimientos.
Uno de los principales focos de trabajo de Grupo Sacramento en Paraguay está vinculado a los sistemas de confinamiento, donde la utilización de urea de liberación controlada permite reducir el uso de harina de soja, disminuir costos y mejorar la logística de alimentación. Sin embargo, Gómes sostuvo que uno de los mayores desafíos y oportunidades se encuentra hoy en la cría bovina.
Según indicó, el objetivo ya no debe ser únicamente aumentar el número de vacas, sino lograr que cada vientre produzca más kilos de ternero al año. “El principal indicador de un sistema de cría es la cantidad de kilos de ternero destetado por vaca por año. Después viene ese mismo indicador medido por hectárea. Ahí es donde realmente se mide la eficiencia del negocio”, afirmó.
El técnico advirtió que los porcentajes de destete en gran parte del Mercosur todavía se ubican entre 50% y 60%, lo que implica que alrededor de cuatro de cada diez vacas no producen un ternero cada año.
Consideró que esa es una de las principales pérdidas económicas de la ganadería regional y que, con los actuales valores del ternero, representa un enorme costo para los productores.
A su entender, la clave está en mejorar la nutrición de la vaca durante los períodos críticos. “La vaca no puede pasar hambre”, resumió, al señalar que una adecuada planificación forrajera, la suplementación estratégica, la nutrición de precisión y el manejo reproductivo permiten incrementar las tasas de preñez, aumentar los porcentajes de destete y obtener terneros más pesados.
Gómes explicó que las tecnologías desarrolladas por Grupo Sacramento permiten mejorar el desempeño de las vacas mediante suplementos con urea protegida y aditivos, logrando mayores ganancias de peso, una mejor producción de leche para el ternero y, como consecuencia, destetes entre 10 y 15 kilos más pesados, además de incrementos cercanos al 15% en la tasa de concepción.
Desde el punto de vista económico, sostuvo que la relación entre inversión y retorno es ampliamente favorable. “Por cada dólar invertido, el productor puede recuperar siete”, aseguró, aunque remarcó que ese resultado solo puede comprobarse cuando el establecimiento registra y analiza sus datos productivos.
Finalmente, insistió en que la eficiencia ganadera pasa por medir permanentemente los resultados. Pesar vacas de descarte, registrar el peso de los terneros y llevar indicadores productivos, ya sea mediante software, planillas o registros manuales, constituye, según afirmó, la base para producir más kilos de carne por hectárea y aprovechar el favorable momento que atraviesa la ganadería paraguaya.

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