El negocio del confinamiento comenzó a mostrar un escenario de mayor equilibrio y mejores perspectivas para la segunda mitad del año. Con una relación más favorable entre el precio de la reposición y el valor del ganado gordo, los productores volvieron a acelerar la carga de los corrales, alentados por márgenes que continúan siendo positivos pese a las especulaciones de los mercados.
Horacio Lima, director técnico comercial de Vilomix, adelantó a Valor Agro que en las últimas semanas comenzó a observarse un cambio de actitud entre los invernadores. “Ahora están cargando más los feedlots. Hasta hace poco muchos venían pisando el freno y esperando para cerrar animales, pero con los precios actuales la gente volvió a encerrar hacienda”, afirmó durante una entrevista en el marco de Cooprolanda.
Para Lima, el mercado encontró un punto de equilibrio que permite trabajar con mayor previsibilidad. Si bien reconoció que existen interrogantes sobre variables como el tipo de cambio y la evolución del mercado internacional, consideró que el negocio continúa ofreciendo condiciones atractivas para producir.
En cuanto al precio del ganado gordo, explicó que el mercado hoy se mueve en el entorno de los US$ 5 por kilo carcasa, con negocios que incluso alcanzan los US$ 5,30, mientras que las expectativas apuntan a valores cercanos a los US$ 5,50 hacia adelante. Sin embargo, aclaró que el productor ya encuentra rentabilidad con los precios actuales.
“No hace falta esperar mucho más. Entre US$ 5 y US$ 5,50 sería un escenario espectacular y perfectamente viable para seguir haciendo el negocio”, señaló.
Uno de los factores que fortaleció esa ecuación fue la estabilización de los valores de la reposición. Según explicó, la pausa en la fuerte escalada que habían mostrado los terneros y toretones permitió recuperar competitividad para los sistemas de engorde.
“Hoy se consiguen toretones en el entorno de los G. 17.000 por kilo y el desmamante también mostró una corrección. Eso permitió volver a reemplazar animales y planificar los próximos ciclos con mayor tranquilidad”, indicó.
Además, sostuvo que el invierno también comenzó a generar una mayor oferta de categorías de reposición, debido a la menor disponibilidad de pasturas, lo que contribuyó a moderar los valores y favorecer las decisiones de compra para los sistemas intensivos.
Brasil aparece como la principal incógnita
El principal factor de incertidumbre para el segundo semestre, según Lima, proviene del escenario internacional y particularmente de Brasil.
El técnico explicó que algunos productores manifiestan preocupación por la finalización de determinados cupos de exportación hacia China y el eventual redireccionamiento de mayores volúmenes de carne brasileña hacia otros mercados.
No obstante, consideró que ese escenario difícilmente genere un impacto significativo sobre Paraguay. “Existe preocupación y los clientes preguntan bastante sobre ese tema, pero personalmente no creo que vaya a afectar de forma importante al mercado paraguayo”, afirmó.
Más allá del contexto comercial, Lima sostuvo que la competitividad futura de la ganadería paraguaya dependerá cada vez más de la incorporación de tecnología.
En ese sentido, destacó que mientras la lechería ya trabaja con altos niveles de intensificación y adopción tecnológica, la producción de carne todavía tiene un amplio margen para mejorar indicadores productivos mediante herramientas nutricionales y sistemas de mayor precisión.
“Hoy no creo que exista otro camino. La intensificación y el uso de tecnología son la forma de seguir obteniendo mejores resultados”, concluyó.

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