Luego de dos ejercicios marcados por buenos resultados, expansión e inversiones, la producción porcina paraguaya comienza a enfrentar un escenario económico más desafiante, con una fuerte corrección en el precio del cerdo terminado y costos que se mantienen relativamente estables.
Eduardo Dietze, gerente agropecuario de la Cooperativa Colonias Unidas, afirmó en Valor Agro que la actividad porcina históricamente se ha caracterizado por atravesar distintos ciclos y que actualmente comienza a observarse un cambio importante respecto al escenario favorable de los últimos años.
“Venimos de dos ejercicios que fueron muy buenos para la actividad, de expansión y de márgenes, para entrar ahora en un momento en el cual el escenario está cambiando”, expresó.
Según explicó, el precio del cerdo terminado entregado en frigorífico acumula durante el año una caída cercana al 30%, situación que comienza a ejercer una presión significativa sobre los ingresos de los productores.
En contrapartida, los costos de producción mostraron mayor estabilidad. Dentro de esa estructura, la alimentación continúa siendo el componente determinante del negocio, representando aproximadamente el 70% del costo de producción de cada kilo de cerdo.
Por esa razón, el comportamiento de materias primas como maíz y soja tiene una incidencia directa sobre los márgenes. Dietze señaló que existen diferencias entre empresas e integradoras dependiendo del momento en el cual realizaron sus compras o tomaron posición sobre los granos. “Hoy vamos a tener empresas donde el costo de producción está muy cerca del precio pagado por el cerdo terminado y, en muchos casos, estamos comenzando a entrar en un ciclo de márgenes negativos”, sostuvo.
Entre los factores que explican el ajuste de precios también aparece el comportamiento cambiario. Al tratarse de una cadena que viene aumentando su participación exportadora, la conversión de los ingresos en dólares hacia guaraníes termina repercutiendo directamente sobre el valor que puede recibir el productor.
A ese escenario se suma el fuerte proceso de inversiones que está atravesando Paraguay y que comienza a traducirse en una mayor disponibilidad de animales terminados. Dietze explicó que la oferta de cerdos creció a un ritmo superior al consumo interno, generando un excedente que incrementó la competencia por colocar producción. “Hoy hay más cerdo terminado en el mercado. El consumo creció, pero no al ritmo de la oferta”, comentó.
El crecimiento de la producción plantea así un nuevo desafío para la cadena: mejorar permanentemente la eficiencia productiva y, al mismo tiempo, ampliar la capacidad de absorción del mercado interno y fundamentalmente de la exportación.
Para Dietze, Paraguay mantiene ventajas competitivas importantes por su disponibilidad de granos y capacidad para producir proteína animal, aunque advirtió que el futuro de la actividad dependerá cada vez más de la eficiencia en costos y de la capacidad para competir en diferentes mercados internacionales.

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