La reciente habilitación del mercado mexicano para la carne bovina paraguaya comenzó a generar reacciones entre organizaciones de productores de ese país, que cuestionan la decisión del Gobierno federal y advierten sobre una mayor competencia para la ganadería local. Los reclamos apuntan al posible impacto sobre los precios, la rentabilidad de los establecimientos y la comercialización de la producción nacional.

La apertura del mercado de México para la carne bovina de Paraguay, anunciada oficialmente el lunes 26 de octubre, generó manifestaciones de rechazo entre productores ganaderos mexicanos, que consideran que la incorporación de nuevos proveedores internacionales podría profundizar las dificultades comerciales que enfrenta el sector.

Uno de los principales cuestionamientos surgió desde la Unión Ganadera Regional de Durango, cuyo presidente, Rogelio Soto Ochoa, expresó su disconformidad con la autorización otorgada por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) para el ingreso de carne paraguaya.

Según informó el medio mexicano El Sol de Durango, el dirigente cuestionó la necesidad de ampliar las importaciones cuando México dispone de producción bovina para abastecer su mercado interno e incluso desarrollar operaciones de exportación. La preocupación de los ganaderos se concentra especialmente en la mayor competencia y sus posibles consecuencias sobre los precios y la rentabilidad de los establecimientos.

Las críticas también se trasladaron a las redes sociales, donde espacios vinculados al sector ganadero mexicano comenzaron a difundir mensajes de rechazo. La plataforma Entre Corrales publicó un comunicado en el que sostuvo: “Rechazamos la decisión del Gobierno de México de autorizar la importación de carne bovina proveniente de Paraguay”.

La organización argumentó que la medida “pone en riesgo la sustentabilidad del sector ganadero nacional, afecta a miles de productores mexicanos y contradice el esfuerzo por fortalecer la producción de carne en nuestro país”. Además, advirtió que podría generar mayor competencia para los establecimientos locales y afectar la rentabilidad de las familias ganaderas.

Por su parte, la plataforma Gama, El Altamirano del Ganado, difundió otro material bajo la consigna “Alcemos la voz por el campo mexicano”, en el que vinculó el debate sobre las importaciones con la caída de los precios de la hacienda, mientras los valores de la carne al consumidor se mantienen elevados.

En su publicación, la plataforma también expresó: “Hablemos con datos y no solo con coraje”, acompañando el mensaje con referencias a las importaciones de carne brasileña y la reciente habilitación de diez frigoríficos paraguayos. No obstante, el propio material reconoce que el retroceso de los precios ganaderos no puede atribuirse exclusivamente a las importaciones.

Paraguay ingresa a un mercado con importante demanda

El rechazo se produce apenas días después de que Paraguay consiguiera culminar el proceso de habilitación sanitaria para exportar carne bovina a México, con diez establecimientos frigoríficos autorizados.

México importó aproximadamente 290.000 toneladas de carne bovina durante el año 2025. Sin embargo, el aprovechamiento comercial de este mercado estará condicionado por la competencia internacional y las condiciones arancelarias.

México dispone de un cupo global de 70.000 toneladas de carne bovina con arancel cero para proveedores sin tratado de libre comercio, entre ellos Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay. Fuera de ese contingente se aplican aranceles que pueden alcanzar el 20% para carne fresca o refrigerada y el 25% para carne congelada.

Estados Unidos también registró resistencia al ingreso de Paraguay

La reacción de los ganaderos mexicanos tiene un antecedente en Estados Unidos, donde la apertura del mercado a la carne bovina paraguaya, concretada en noviembre de 2023, también generó oposición de organizaciones de productores y representantes políticos de estados ganaderos.

En aquella oportunidad, entidades como la United States Cattlemen’s Association (USCA) y la National Cattlemen’s Beef Association (NCBA) respaldaron iniciativas destinadas a frenar las importaciones paraguayas, principalmente mediante cuestionamientos sanitarios relacionados con la fiebre aftosa.

La oposición llegó incluso al Congreso estadounidense. En marzo de 2024, el Senado aprobó, por 70 votos a favor y 25 en contra, una resolución que buscaba dejar sin efecto la autorización para importar carne bovina fresca desde Paraguay. Sin embargo, la apertura comercial se mantuvo y Estados Unidos se consolidó posteriormente entre los principales compradores de carne paraguaya.

Aunque las condiciones comerciales son diferentes, ambos antecedentes reflejan la resistencia que puede generar la incorporación de nuevos proveedores en mercados con una importante producción ganadera local. Para Paraguay, la habilitación mexicana representa una oportunidad de diversificación comercial, cuyo desarrollo dependerá de la competitividad de los precios y de la capacidad de la industria frigorífica nacional para concretar negocios.