La garrapata se ha convertido en uno de los principales desafíos para la ganadería uruguaya y la preocupación aumenta de cara a una primavera que podría combinar mayores temperaturas con condiciones de elevada humedad. A las pérdidas productivas y sanitarias que provoca el parásito se suma ahora un problema comercial: la detección de residuos de productos utilizados para su control en carne destinada a mercados internacionales.

Martín Olaverry, integrante de Valor Agro y del equipo de COPA TV en Uruguay, explicó en Valor Agregado Paraguay que el escenario está generando especial preocupación dentro del sector ganadero, fundamentalmente por las consecuencias que puede tener sobre la producción y las exportaciones.

“Uruguay hoy está con un gran tema en la ganadería, que es la garrapata y los residuos. Todo lo que está generando el problema de la garrapata, la tristeza, la muerte de animales, pero además este problema de residuos”, señaló Olaverry.

El desafío se produce porque, ante una mayor presencia del parásito, los productores necesitan realizar tratamientos para evitar pérdidas productivas y la muerte de animales. Sin embargo, el uso de productos veterinarios exige respetar estrictamente los períodos de espera antes de que los bovinos tratados puedan ser enviados a faena.

Olaverry explicó que justamente allí aparece uno de los puntos críticos para la cadena. “Como consecuencia de tratamientos que se hacen por parte de los productores que quieren evitar pérdidas por la muerte de ganado, el tiempo de espera en algunos casos origina problemas luego en China, sobre todo donde los controles son muy estrictos”, comentó.

La situación ya tuvo consecuencias comerciales para la industria frigorífica uruguaya. En las últimas horas, Frigorífico Tacuarembó quedó fuera temporalmente de la lista de establecimientos habilitados para exportar carne bovina a China, profundizando la preocupación de la cadena por la presencia de residuos y el cumplimiento de las exigencias de los mercados.

“Quedó fuera de la lista de plantas habilitadas para exportar a China un frigorífico muy importante, que es Frigorífico Tacuarembó, individualmente la planta más grande que tiene Uruguay del grupo MBRF”, explicó Olaverry.

El integrante de Valor Agro señaló que el episodio se suma a los inconvenientes registrados anteriormente con Frigorífico San Jacinto, otra de las plantas relevantes de la industria cárnica uruguaya que había enfrentado restricciones para ingresar al mercado chino.

Para Olaverry, el escenario sanitario podría volverse todavía más desafiante durante los próximos meses. Uruguay se encamina hacia una primavera con mayor humedad y un aumento natural de las temperaturas, una combinación que puede generar condiciones especialmente favorables para el desarrollo de la garrapata.

“Se viene por delante una primavera que va a ser desafiante, húmeda por estas lluvias, pero además con un aumento natural de las temperaturas, y todo eso genera un clima muy proclive para el tema de la garrapata”, advirtió.

El componente climático también comenzó a ocupar un lugar central en la agenda del sector agropecuario uruguayo. Según comentó Olaverry, el Ministerio de Ganadería convocó a las principales gremiales agropecuarias para analizar los posibles impactos del exceso de precipitaciones y las medidas que podrían adoptarse para reducir sus consecuencias.

El desafío para Uruguay pasa así por encontrar un equilibrio entre la necesidad de intensificar el control sanitario sobre los rodeos y el cumplimiento riguroso de los períodos de retiro de los productos utilizados. Una falla en este último punto puede trasladar un problema que comienza en el campo hacia la industria y terminar afectando el acceso a destinos estratégicos.

La situación adquiere todavía mayor importancia por el momento comercial que atraviesa la carne uruguaya. China aparece con perspectivas favorables para el segundo semestre y podría incrementar sus compras en un período de menor presencia de algunos de sus grandes proveedores internacionales.

En ese contexto, el control de la garrapata deja de ser exclusivamente una cuestión sanitaria y productiva para transformarse también en un desafío comercial para toda la cadena cárnica uruguaya, en momentos en que el país busca aprovechar un escenario internacional favorable para sus exportaciones.