El avance de la garrapata y los casos de tristeza parasitaria están provocando importantes pérdidas productivas y económicas en los establecimientos ganaderos del norte de Uruguay. En algunas empresas, la mortandad alcanzó hasta el 20% del rodeo, comprometiendo los resultados de un ejercicio que, por precios y condiciones forrajeras, se proyectaba favorable.

Los primeros datos relevados por el Instituto Plan Agropecuario, mediante la Red Nacional de Información Ganadera y el análisis de las carpetas de los establecimientos, muestran una fuerte disparidad entre las buenas condiciones productivas y el deterioro generado por la situación sanitaria.

El norte uruguayo contó durante gran parte del ejercicio 2025/2026 con una adecuada disponibilidad de pasturas, tanto en cantidad como en calidad. Esto permitió sostener una buena condición de las haciendas, retener los animales por más tiempo y lograr mayores pesos al destete.

A este escenario se sumó la firmeza del mercado ganadero. Los precios de las diferentes categorías se mantuvieron en niveles destacados, con especial fortaleza en los terneros, cuya demanda permitió concretar negocios fluidos incluso fuera de los momentos tradicionales de la zafra.

Marcelo Ghelfi, técnico del Instituto Plan Agropecuario, explicó a Agro del Sur que los productores consideran que fue “un ejercicio bastante bueno para la zona norte”, impulsado por el comportamiento de los precios, la disponibilidad forrajera y el desempeño de los rodeos.

Sin embargo, la propagación de la garrapata y de las enfermedades que puede transmitir recortó las expectativas de rentabilidad. La tristeza parasitaria provocó una elevada mortandad en algunos predios, generando pérdidas que resultan especialmente significativas ante el alto valor actual de los vientres y de los animales jóvenes.

“Estamos hablando de mucha plata”, señaló Ghelfi al dimensionar el efecto de la pérdida física de animales sobre el producto bruto de las empresas. En los casos más severos, los establecimientos registraron una mortandad equivalente a una quinta parte del rodeo de cría.

El problema también alcanzó a empresas que lograron evitar pérdidas masivas de ganado. Esos productores debieron intensificar los controles, aumentar la frecuencia de los baños y realizar más aplicaciones de productos veterinarios, elevando considerablemente sus costos operativos.

Además, las exigencias sanitarias para trasladar y comercializar los animales obligaron, en determinados casos, a efectuar dos o tres tratamientos antes de conseguir que las tropas salieran limpias de los establecimientos.

De esta manera, la garrapata se consolidó como uno de los principales factores que condicionan el cierre económico de las empresas ganaderas del norte uruguayo. A pesar de los buenos precios, los mayores pesos y la disponibilidad de forraje, la mortandad y el incremento de los gastos sanitarios redujeron los márgenes esperados por los productores.

La situación vuelve a poner en el centro de la discusión la necesidad de profundizar los controles, mejorar la planificación sanitaria de los establecimientos y avanzar en una estrategia coordinada para contener un problema que afecta directamente la productividad y la rentabilidad de la ganadería uruguaya.