La visita del presidente Santiago Peña a Naranjal, Alto Paraná, dejó una señal clara para el negocio porcino: el sector privado está decidido a acelerar inversiones, pero reclama políticas públicas concretas para sostener el crecimiento.
En ese marco, el productor Hugo Schaffrath, propietario de Granja San Bernardo, expuso el potencial de la actividad y confirmó un escenario de expansión que incluye capitales internacionales, como el grupo español Costa.
Durante su intervención, Schaffrath destacó la representatividad del encuentro y el peso productivo del sector. “Hoy aquí está reunido por lo menos el 80% de ese millón de cerdos que se faenó en 2025”, afirmó, subrayando la importancia de la presencia presidencial como un gesto de apertura al diálogo con los productores.
El empresario trazó un panorama de fuerte crecimiento en la última década: Paraguay pasó de producir 13.000 toneladas de carne porcina en 2007 a unas 90.000 toneladas en 2025, mientras que la faena saltó de 148.000 animales a cerca de un millón de cabezas. A la par, el consumo interno creció de 3 a más de 11 kilos per cápita, aunque aún lejos del promedio mundial de 32 kilos.
Schaffrath remarcó que este avance se dio en un esquema de transformación estructural, con una caída en la producción de subsistencia y una expansión del segmento industrial, que hoy concentra el mayor volumen. Sin embargo, resaltó el fuerte impacto social del rubro, con más de 30.000 pequeñas fincas vinculadas a la actividad.
El referente porcino aseguró que el crecimiento no es una proyección teórica, sino un proceso ya en marcha. Según detalló, el sector prevé triplicar su tamaño en menos de una década, pasando de unas 45.000 madres actuales a cerca de 135.000 en 2035.
En términos económicos, el valor bruto de la producción porcina alcanzó los US$ 466 millones en 2025, con un valor agregado superior a US$ 150 millones. Para los próximos años, las estimaciones apuntan a superar los US$ 1.000 millones, impulsadas principalmente por las exportaciones.
“Esto no es algo que soñamos, es un hecho. Ya hay proyectos en marcha y más de US$ 500 millones en inversiones previstas en los próximos cinco años”, sostuvo Schaffrath, mencionando desarrollos en ejecución dentro del país.
En ese sentido, destacó el rol del trabajo conjunto entre productores, industria y el Estado, que permitió multiplicar las exportaciones desde 434 toneladas en 2009 a más de 21.000 toneladas en 2025.
La oportunidad global y el cambio de escenario
El productor puso especial énfasis en el contexto internacional, donde se abren oportunidades para Paraguay. Señaló la caída productiva en la Unión Europea por restricciones ambientales y sanitarias, así como el retroceso en algunos mercados clave.
“Europa está dejando de producir. Hoy un productor de cerdos allá es visto casi como un criminal por temas ambientales. Esa brecha es la oportunidad que tenemos”, afirmó.
Además, mencionó la retracción en países como Taiwán —principal destino de la carne porcina paraguaya— como un factor adicional que impulsa la demanda externa.
En ese escenario, Schaffrath planteó que el verdadero salto del sector dependerá de decisiones sanitarias estratégicas, especialmente en torno al estatus sanitario. Según explicó, acceder a mercados premium como Japón, Corea del Sur, México o Chile permitiría elevar el valor de exportación de unos US$ 2.800 a cerca de US$ 4.000 por tonelada, duplicando los ingresos potenciales.
Reclamos clave: financiamiento, caminos y control fronterizo
Más allá del optimismo, el mensaje del sector incluyó pedidos concretos al Gobierno. Entre ellos, Schaffrath destacó la necesidad de líneas de financiamiento específicas adaptadas a los ciclos productivos porcinos, así como mejoras en infraestructura vial.
“Vamos a faenar 15.000 animales por día en cinco años. Esos animales tienen que llegar a la industria. Necesitamos caminos”, advirtió.
Otro punto crítico fue el control sanitario y comercial en frontera, especialmente con Brasil. El productor alertó sobre el ingreso ilegal de carne y animales, en un contexto donde el precio del cerdo cayó cerca de 30% en lo que va del año.
“Tenemos una frontera muy débil. Esto no solo es un problema económico, también es un riesgo sanitario”, remarcó.

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