La formación del precio de la soja en Paraguay volvió al centro del debate en las últimas semanas. El foco estuvo puesto en las "quitas" o castigos respecto al Chicago Board of Trade (Chicago), y en cómo se determina el valor final que recibe el productor en el puerto o en planta.

El analista internacional de granos Federico Morixe explicó que el productor paraguayo construye su precio a partir de dos variables centrales: el valor en Chicago y la "base" o costo local, que incluye primas, descuentos, flete, logística y condiciones del mercado regional.

"Chicago lo vemos bajar, lo vemos subir. De repente los fondos suben 50 dólares alocadamente. Eso no lo podemos manipular. Pero la base, el castigo, el descuento, es lo que más hay que discutir", afirmó Morixe.

El costo no es un número fijo, sino una variable que se negocia diariamente entre productores, silos, exportadores y compradores finales. Factores como el avance de cosecha en Brasil y Argentina, el nivel del río y el costo de barcazas, el precio del flete, la relación China-Estados Unidos y el comportamiento del dólar terminan impactando directamente en el descuento que recibe Paraguay respecto a Chicago.

"Si el costo del flete sube y todo el resto está parejo, me va a subir el castigo. Todo termina influyendo. Es importante desarmar el precio una vez por semana o una vez por mes y ver cómo afectan los factores que influyen en ese costo", explicó.

El actual contexto combina una particularidad: Chicago mostrando firmeza por factores como el biodiésel y movimientos comerciales entre China y Estados Unidos, mientras que Sudamérica avanza hacia una gran cosecha.

Con Brasil todavía con fuerte ritmo de recolección y Argentina con perspectivas de mayor oferta, el riesgo es que el "costo" en Paraguay continúe deteriorándose en el corto plazo. "Puede haber un escenario de que siga bajando en las próximas dos o tres semanas, sobre todo si Brasil y Argentina salen agresivamente a ofrecer", advirtió Morixe.

A esto se suma la logística regional. "Si el río baja más y aumenta el costo por barcaza, eso alguien lo paga, y normalmente termina trasladándose al productor", señaló.

Morixe destacó que el productor no está desarmado ante esta volatilidad. Existen herramientas comerciales que permiten gestionar riesgo y capturar oportunidades, aunque todavía son poco utilizadas en Paraguay.

En cosecha hay dos componentes para "armar precio": Chicago y la base, que no necesariamente deben cerrarse al mismo tiempo. Entre las estrategias disponibles mencionó fijar Chicago y dejar abierta la base, donde el productor puede cerrar el valor de Chicago cuando considera que está en niveles atractivos y negociar el costo más adelante.

"Hoy puede ser buen momento ir capturando Chicago si está más alto de lo normal, aunque el costo esté más negativo", sostuvo. Los seguros de precio también son una herramienta clave en escenarios volátiles. "Si Chicago baja, el seguro me paga; y si Chicago sube, vendo cuando yo quiera. Hay mucha gente en Paraguay que lo ha venido haciendo el último mes", explicó.

Para Morixe, el error más frecuente es intentar adivinar el mejor momento del mercado. "Uno nunca va a saber cuál es el mejor momento. Lo que hay que hacer es promedios: ir vendiendo un poco de Chicago, un poco de costo, sin venderse de más por las dudas de no tener ese producto", recomendó.

El concepto central es diversificar decisiones en el tiempo, capturar oportunidades parciales y evitar quedar totalmente expuesto a un único escenario. "No es Paraguay el único vendedor. Brasil está vendiendo, Argentina va a vender, Bolivia está vendiendo. La competencia influye", afirmó.

Más allá del debate coyuntural, comprender cómo se arma el precio, seguir de cerca la dinámica regional y utilizar herramientas financieras disponibles puede marcar la diferencia en el resultado final del negocio.