La ganadería paraguaya enfrenta la segunda mitad de 2026 con un escenario de precios históricamente atractivos para el ganado terminado, aunque también con nuevas variables que obligan a afinar la gestión. La caída del tipo de cambio, el encarecimiento relativo de la reposición y el mayor costo de la alimentación están comprimiendo los márgenes, pero sin alterar una conclusión que se repite entre los técnicos: el negocio sigue siendo rentable para quienes producen con eficiencia.

Ese fue el análisis que realizó Ítalo Godoy, gerente comercial de Indabal Balanceados, durante su participación en la novena edición de Cooprolanda, donde destacó que la mirada del productor debe centrarse cada vez más en los costos de producción y en las decisiones estratégicas dentro del establecimiento. “La rentabilidad continúa, pero con márgenes más ajustados. Hoy el desafío es comprar bien, producir bien y vender bien”, resumió.

Godoy explicó que la pérdida de poder de compra generada por la apreciación del guaraní frente al dólar y el mayor valor de la reposición modificaron la ecuación económica para el invernador, aunque consideró que el contexto sigue siendo favorable para continuar invirtiendo en la producción. “El mercado siempre va a poner desafíos. Lo importante es mirar qué podemos hacer dentro de la estancia para mejorar los resultados”, señaló.

Uno de los aspectos que el técnico considera más favorables para este invierno es la disponibilidad de pasturas, una situación poco habitual para esta época del año y que abre una oportunidad para reducir costos.

Según explicó, las buenas condiciones climáticas permiten mantener los animales más tiempo sobre el campo natural o las pasturas implantadas, disminuyendo la intensidad de los sistemas de confinamiento sin resignar niveles de producción.

En ese sentido, sostuvo que este puede ser un año para “sacarle un poco el pie al acelerador” al encierre intensivo y priorizar estrategias de suplementación que acompañen el crecimiento del pasto.

La posibilidad de prolongar la recría o la terminación a campo permite ganar tiempo mientras el productor evalúa la evolución del mercado, reduciendo al mismo tiempo el costo por kilo producido.

El costo de producción vuelve al centro de la escena

Para Godoy, el principal indicador ya no pasa exclusivamente por el precio del ganado gordo, sino por la capacidad de cada empresa para transformar alimento en carne de la forma más eficiente posible. “La mirada tiene que ser zootécnica, pero también económica”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que cada establecimiento debe analizar cuidadosamente la relación entre el costo de los insumos, el valor de la reposición, el desempeño de las dietas y el precio esperado de venta, ajustando el sistema productivo a las condiciones que plantea el mercado.

Aunque reconoció que el costo de las dietas aumentó respecto a años anteriores, indicó que la actual relación entre el precio del ganado terminado y el costo de alimentación continúa siendo favorable.

“El mercado marca las reglas. Nosotros tenemos que adaptar el sistema de producción para ser eficientes en la compra de animales, en la adquisición de insumos y, principalmente, en lograr que la nutrición entregue el desempeño esperado”, enfatizó.