La ganadería brasileña comienza a mostrar señales de un cambio de ciclo que podría modificar el comportamiento del mercado internacional de la carne durante el último trimestre del año.
Si bien el corto plazo continúa marcado por incertidumbres debido a la ausencia temporal de Brasil en el mercado chino, la menor oferta de hacienda, el proceso de retención de hembras y la reapertura de la cuota de exportación hacia China configuran un escenario más favorable para los precios del ganado.
Para Guilherme Jank, analista de mercado pecuario de Datagro, el mercado atraviesa una transición entre factores coyunturales y estructurales que comenzarán a reflejarse con mayor claridad desde septiembre y octubre. “Estamos entrando en un momento donde se sincronizan los efectos de corto plazo con los de largo plazo. Brasil ya transita el tercer año de liquidación del stock bovino y el cuarto año consecutivo de elevada faena de hembras, pero la retención ya comienza a ganar fuerza”, explicó.
Según el analista, ese cambio de comportamiento responde a una menor disponibilidad de vientres, mejores condiciones climáticas en el centro de Brasil y un escenario que vuelve a incentivar la conservación de hembras para recomponer el rodeo.
Al mismo tiempo, destacó que la firme demanda por reposición y la creciente disponibilidad de granos y subproductos para la alimentación continúan sosteniendo los valores de las categorías de recría.
En el caso del ganado para faena, Jank señaló que el mercado todavía enfrenta un período de incertidumbre hasta finales de agosto, condicionado por la ausencia de China, la menor actividad industrial propia del invierno brasileño y la necesidad de confirmar el verdadero volumen de oferta disponible. Sin embargo, remarcó que las primeras señales ya comienzan a mostrar un cambio de tendencia.
“En la última semana vimos una recuperación de entre 5% y 6% en el precio del ganado para faena en reales. Hay poca demanda por la ausencia de China, pero también hay poca oferta, y eso empieza a equilibrar el mercado”, afirmó.
A partir de septiembre y octubre, el escenario podría fortalecerse aún más. El especialista explicó que la reapertura de la ventana comercial hacia China volverá a concentrar el interés de la industria exportadora, en un contexto donde Brasil dispondrá de una oferta estructuralmente menor que la observada en los últimos años.
“La expectativa es que los precios del boi gordo comiencen una recuperación más consistente desde septiembre y octubre. Los mercados futuros ya muestran esa tendencia, aunque agosto seguirá siendo un mes de mucha incertidumbre”, señaló.
Otro elemento que refuerza esa perspectiva es el escenario internacional. Jank recordó que Estados Unidos continúa atravesando un ciclo de baja disponibilidad de ganado, mientras que el mercado mundial seguirá enfrentando un déficit de carne vacuna durante los próximos años. “Los dos próximos años deberían ser favorables para el mercado internacional porque la oferta mundial continuará siendo limitada. El gran desafío ya no es la demanda, sino la disponibilidad de carne”, sostuvo.
No obstante, advirtió que la evolución de los precios también dependerá de variables macroeconómicas y políticas, como el comportamiento del dólar, las elecciones en Brasil y Estados Unidos, la evolución del consumo interno brasileño y la velocidad con que avance la retención de hembras.
“Si todos esos factores se alinean, Brasil puede entrar en un escenario de precios récord para el ganado. Pero antes tendremos que observar muy de cerca lo que ocurra durante agosto, que será el mes que terminará de definir la tendencia para el último trimestre”, concluyó.

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